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 Guerreras de la luz - Mª del Carmen G. Segalés

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MCarmen GS
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MensajeTema: Guerreras de la luz - Mª del Carmen G. Segalés   Vie Mayo 14, 2010 8:53 pm

Hola, navegando por la red, he llegado hasta este rinconcito dedicado a los nuevos autores y he de decir que me parece una iniciativa fantástica.
Me presento, me llamo Mª del Carmen G. Segalés y tengo dos libros de poesía publicados, "De corazón a corazón, poemas y relatos de amor" (2007) y "Alma, corazón y poesía" (2009), y una novela corta de género fantástico titulada "Guerreras de la luz" (que hace muy poquito que ha salido publicada), que conjuga intriga, aventuras, acción y pequeños toques de humor, con un trasfondo que resalta el valor de la amistad

Y es este último libro el que quiero presentaros hoy, es mi tercer libro y mi primera novela.


Título: Guerreras de la luz.
Autora: Mª del Carmen G. Segalés.
Editorial: Ediciones Atlantis.
Encuadernación: Rústica con solapas.
Fecha de publicación: Febrero/2010.
Tamaño: 15 x 21.
ISBN: 978-84-92952-06-9

Sinopsis:

Kira es una muchacha despierta e imaginativa que decide irse a vivir con su mejor amiga, Nicole, una arqueóloga que está instalada en El Cairo. Allí correrán una increible aventura, accediendo a otra dimensión y enfrentándose a peligros sobrenaturales para convertirse en grandes luchadoras con habilidades que ni soñaban, para combatir a los seguidores del malvado dios Seth. La diosa Maat, protectora del equilibrio del universo, es quien las ha elegido para cumplir su misión.

Una piedra sagrada, un eclipse y dos amigas inseparables unidas a través del antiguo Egipto y sus misterios más ocultos. Entretenida y refrescante, Guerreras de la luz resalta los valores de la amistad.




Está editada por Ediciones Atlantis y actualmente se puede comprar
en la librería online de la editorial http://www.edicionesatlantis.com/ficha_libro.php?&id=338
en la casa del libro http://www.casadellibro.com/libro-guerreras-de-la-luz/1687003/2900001368020
y algunas librerías.
Dispongo de algunos ejemplares por si alguien estuviera interesado en un ejemplar firmado.

Bueno, si alguien tiene la oportunidad de leerla, me gustaria conocer su opinión.
Un saludo y gracias

Aquí os dejo un video promocional del libro
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MCarmen GS
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MensajeTema: Re: Guerreras de la luz - Mª del Carmen G. Segalés   Lun Mayo 17, 2010 7:36 am

Aquí os dejo los tres primeos capítulos...


CAPITULO 1:
CERRANDO PUERTAS


Cuando la puerta se cerró tras ella sintió un gran alivio, cerró los ojos, levantó la cabeza al cielo y dejó que los rayos del sol acariciaran su rostro por unos segundos, luego respiró profundamente y comenzó a caminar, el aire era más puro y el sol tenía otro brillo estando en libertad.
Tras caminar un buen rato disfrutando de la suave brisa que soplaba, llegó a su antigua casa donde vivía con sus padres, se paró ante la puerta y dudó por un momento si entrar o no, temblorosa, metió la llave en la cerradura y la giró. Muy lentamente, con pasos titubeantes, entró en la casa, apenas traspasó el umbral cuando se quedó allí inmóvil, con la mirada perdida, ausente, los recuerdos que llegaban a su mente en forma de imágenes en flash le producían mucho dolor.
Quería borrarlo de su mente, pero el pensamiento era más fuerte. Las imágenes se sucedían una detrás de otra, así volvió a revivir lo que sucedió aquel día en que su padre llegó borracho a casa, como tantas otras veces, y empezó a discutir con su madre, ella intentó mediar en la pelea, pero lejos de conseguirlo, eso enfureció más a su padre que la golpeó haciéndola caer al suelo. La madre reaccionó dándole un empujón a su marido, pero éste se revolvió furioso y le propinó un golpe mortal que acabó con su vida al golpearse en la nuca con la mesa de cristal que había en el salón, la cual quedó hecha pedazos. Kira corrió hacia su madre que yacía en el suelo bañada en un charco de sangre, le tomó el pulso pero no notó nada, ya no había nada que hacer, murió en el acto. La rabia y la frustración se apoderaron de Kira, que en un acto reflejo, sin pensar lo que hacía, cogió un pedazo grande de cristal de la mesa rota y se lo clavó al asesino de su madre, su padre.
Todo lo sucedido pasó por su mente como una película, quería olvidar pero no podía, y aunque ya había pagado por ello ante la sociedad, los remordimientos por lo que hizo la atormentaban. No pudo soportarlo, con los ojos llenos de lágrimas salió corriendo de allí, y tras deambular por su ciudad durante horas, acabó pasando la noche en un motel.
Aquella noche apenas pegó ojo, se sentía tan sola, tan desamparada, la única persona que jamás le dio la espalda, su amiga Nicole, estaba tan lejos, hacía ya un tiempo que por trabajo se había trasladado a vivir a Egipto, concretamente a El Cairo, ella era arqueóloga y combinaba su trabajo entre el Museo Egipcio y la American University de El Cairo, donde impartía clases de egiptología.
Ya por la mañana, cuando las primeras luces del día empezaban a iluminar la ciudad, Kira se levantó convencida de lo que iba a hacer, había tomado una decisión radical para intentar dejar su pasado atrás, su intención era vender la casa donde sucedió todo, su casa, y marcharse muy lejos de allí, se iría a El Cairo una larga temporada, al fin y al cabo la cultura egipcia siempre le había fascinado y además allí se encontraba la única persona, a parte de su madre, que siempre la había apoyado y demostrado un cariño verdadero.
Pasado un tiempo, había vendido la casa y zanjado todos sus asuntos, ya lo tenía todo dispuesto para su marcha, nada la retenía allí y su amiga Nicole la esperaba en El Cairo con los brazos abiertos.
Y llegó el día, tomó un taxi para dirigirse al aeropuerto, mientras se alejaba volvió la vista atrás por última vez, luego miró al frente de nuevo, hacia su nueva vida, hacia su futuro, un futuro el cual le depararía algunas sorpresas que no podía ni imaginar.
Al llegar al aeropuerto de El Cairo su amiga Nicole la estaba esperando, hacía mucho que no se veían y tenía un poco de miedo de cómo sería su reencuentro después de todo lo sucedido, pero pronto se disiparon sus dudas, cuando al encontrarse, se estrecharon en un efusivo abrazo, lo que le hizo entender que aquel cariño que se profesaban seguía intacto.
- Kira ¿cómo estás?, te he echado mucho de menos - dijo Nicole
- Yo también te he echado mucho de menos, tus cartas eran lo único que me reconfortaba en la cárcel, lo único que me daba fuerzas para seguir – respondió Kira.
- Vamos a casa, te he preparado una habitación para que te instales cómodamente y puedas sentir que tienes un hogar - prosiguió Nicole.
Nicole vivía sola, por desgracia la vida no la había tratado muy bien tiempo atrás y sabía perfectamente lo que era perderlo todo, sabía lo que era sentirse sola, por eso comprendía tan bien lo que sentía su amiga.
Por el momento Kira se instalaría en casa de su amiga, tenía sitio más que suficiente para las dos en ella y además le apetecía compartir su día a día con su vieja amiga recién llegada, la ayudaría a adaptarse al nuevo país y, sobre todo, la ayudaría a recobrar su vida.

CAPITULO 2:
UNA NUEVA VIDA


Una vez instalada en la que sería su nueva casa, se sentaron a charlar tranquilamente mientras saboreaban una taza de café, estuvieron recordando viejos y alegres tiempos, pero también hablaron de aquellos momentos tan dolorosos que marcaron sus vidas, las dos pudieron desahogarse a gusto.
Al día siguiente le pidió a su amiga Nicole que le mostrara la ciudad, quería adaptarse al lugar lo antes posible, pensaba que así podría dejar definitivamente el pasado atrás, ella la complació encantada, la llevó a todos los sitios emblemáticos de El Cairo, incluido por supuesto el museo donde trabajaba la arqueóloga, un lugar lleno de riquezas históricas que la dejó impresionada, y aunque había visto fotografías y leído mucho sobre el tema, no era lo mismo que verlo con sus propios ojos.
Antes de acabar la visita al museo, Nicole se ausentó un momento…
- Kira te dejo un momento sola, debo arreglar unos asuntos en el despacho.
- De acuerdo, no te preocupes, seguiré la visita yo sola - asintió Kira.
- Muy bien, no tardaré mucho, ahora nos vemos.
Kira continuó admirado las maravillas que allí había. Durante la visita a una de las salas del museo, pudo descubrir una panorámica del complejo panteón de los dioses egipcios y de las múltiples manifestaciones de la entidad divina, observaba todo con mucha atención, pero hubo un momento que se quedó absorta mirando, estaba delante de una estatuilla de la diosa Maat y no podía dejar de mirarla, era como si alguna fuerza superior la mantuviera allí, inmóvil, con la mirada fijada en los ojos de aquella figura y, mientras la miraba fijamente, percibió un brillo que salía de aquellos ojos, sin apenas darse cuenta de lo que hacía, levantó una mano y posó sus dedos en los ojos de la estatuilla, el brillo se hizo más intenso, fue entonces cuando sintió una extraña fuerza en su interior al mismo tiempo que veía en su mente algunas imágenes difusas y confusas de luchas y tinieblas, asustada, apartó rápidamente la mano de la estatua, al tiempo que oía una voz detrás de ella que la llamaba…
- Kira, Kira… - era Nicole - se diría que has visto un fantasma, ¿te encuentras bien?
Kira al oír la voz se giró, y ante la pregunta de su amiga volvió a mirar la estatuilla, la luz de sus ojos había desaparecido…
- ¡Ah, Nicole!, estooo… sí, estoy bien, creo que me quedé un poco traspuesta - contestó Kira sonriendo, que no le dijo nada de lo sucedido pues pensó que había sido producto de su imaginación, sugestionada por todo lo que estaba viviendo.
- Creo que tanta cultura egipcia me está afectando a la cabeza - pensó para sí Kira.
- Pensé que la diosa Maat te había hipnotizado - comentó entre risas Nicole - por cierto, ¿sabes algo de los dioses egipcios? - prosiguió.
- Ya sabes que me apasiona todo lo relacionado con la mitología y la civilización egipcia y, si no recuerdo mal, la diosa Maat representaba la verdad y la justicia, el equilibrio, la armonía del universo.
- Efectivamente, fue una diosa fundamental en el gobernar de los faraones como suprema guardiana del orden universal. Era la protectora de los jueces, que eran sus seguidores, y presidía el juicio de los difuntos y su imagen o su pluma servían de contrapeso para valorar el corazón del difunto, si el corazón pesaba más alcanzaba el descanso eterno en el Paraíso - le explicó Nicole.
- A veces me pregunto cómo sería vivir en aquella época en una civilización tan avanzada como la egipcia, capaces de construir esas inmensas pirámides y esos templos tan majestuosos para sus dioses - expuso Kira.
- Supongo que no es lo mismo, pero podemos hacernos una pequeña idea gracias a los descubrimientos arqueológicos que se han ido haciendo durante años - prosiguió Nicole.
- Bueno Kira, he de decirte algo, tenía pendiente mis vacaciones y he decidido que es un buen momento para tomarme unos días libres, ya lo he arreglado con mis jefes y si te parece bien y estás dispuesta a correr grandes aventuras en el país de los faraones, puedo llevarte a conocer algunas de las maravillas de este país.
- Me parece fantástico, me encantará conocer más cosas que no sea a través de los libros - le contestó Kira.
Abandonaron la sala pero antes volvió a mirar la estatua por última vez y pensó que no podía ser lo que había visto…
- Es absurdo - pensó Kira - solo es una estatua, algo inerte y no puede iluminarse como si estuviera viva… no, no puede ser - y salió de allí con Nicole pensando que la mente le había jugado una mala pasada.
Al salir del museo, ya en la calle, iban hablando las dos amigas de lo que podían hacer aquellos días, cuando un individuo agarró el bolso de Kira, que lo llevaba colgado al hombro, e intentó salir corriendo con él en la mano, pero en un acto reflejo Kira tiró del bolso hacia ella arrastrando al individuo hacia sí para encontrarse con su puño, el hombre recibió un golpe seco en el rostro y voló hacia atrás cayendo de espaldas, quedó tan sorprendido por la destreza de la joven, que dolorido, salió corriendo.
Las dos mujeres se miraron perplejas…
- Caray, no sabía que supieras dar esos puñetazos - dijo Nicole atónita.
- Ni yo tampoco… - contestó Kira mirándose la mano con la que había golpeado al asaltante, aún incrédula por lo que había hecho.
- Es increíble… vaya día llevo de cosas… incalificables, creo que esa es la palabra, porque no sé cómo calificarlas - pensó Kira.
Después de aquel incidente continuaron con sus planes, y tras los preparativos previos a un viaje, ya estaban dispuestas para disfrutar juntas de la rica historia egipcia y también, cómo no, de su inquebrantable amistad, recordando viejos tiempos en los que solían divertirse juntas. Estaba empezando una nueva vida para Kira, pero gracias a su amiga, todo iba a ser más fácil.


CAPITULO 3:
PERDIDAS


Ya con todo planificado, iniciaron su viaje que las llevaría a visitar las grandes pirámides, el Valle de los Reyes y los templos más famosos y majestuosos de Egipto, Kira estaba encantada e impresionada por tanta grandeza.
Llegando casi al final de su recorrido, circulaban en jeep por una carretera desértica en mitad de la nada, a unos pocos kilómetros del Valle de los Reyes donde tan solo se veía un montículo rocoso a lo lejos, y mucho más lejos aún las montañas que formaban el valle, cuando de pronto el cielo empezó a nublarse y comenzaron a oír un silbido que cada vez se hacía más fuerte, cuando se dieron cuenta, una impresionante tormenta de arena acompañada de fuerte descarga eléctrica se les venía encima…
- Oh oh, esto no me gusta - exclamó la arqueóloga - si nos pilla la tormenta en campo abierto lo vamos a pasar muy mal.
- Dirígete a aquella zona rocosa, tal vez nos resguarde un poco - propuso Kira.
- Tienes razón, estaremos más seguras allí.
Nicole aceleró a tope el jeep para intentar escapar de las fuerzas de la naturaleza que las amenazaban y ya las estaba alcanzando la tormenta cuando consiguieron llegar al macizo rocoso, paró el todoterreno tras unas grandes rocas, el ruido ya era ensordecedor, el viento era cada vez más fuerte y el polvo que arrastraba hacía el ambiente irrespirable, entonces divisaron un agujero en la pared de al lado…
- Mira allí, parece una cueva, deberíamos refugiarnos en ella - gritó Kira.
- Sí, será mejor, ¡vamos!... - se apresuró en contestar la arqueóloga.
Corrieron hacia el agujero casi sin poder respirar, la tormenta ya estaba encima y el viento las golpeaba con fuerza.
- ¡Uf!, por los pelos - exclamó Nicole
- Ni que lo digas - contestó Kira, sacudiéndose la arena que cubría todo su cuerpo.
Al cabo de un rato la tormenta ya había pasado, pero el pequeño agujero por el que habían entrado a la cueva quedó totalmente obstruido por una montaña de arena.
- ¡Vaya, lo que faltaba! - exclamó la arqueóloga mientras intentaba apartar la arena de la entrada con las manos - es imposible salir por aquí.
- ¿Y qué hacemos ahora?- preguntó Kira.
- Pues tendremos que buscar otra salida, nos adentraremos en la cueva a ver que vemos, no hay más remedio - propuso Nicole.
- Muy bien, ¿y qué camino tomamos? hay dos pasadizos - preguntó de nuevo Kira.
- Lo echaremos a suertes, o no, mira, si te fijas, en el pasadizo de la derecha se puede apreciar una tenue luz al fondo, eso quiere decir que hay alguna obertura al exterior, iremos por ahí - contestó la arqueóloga.
- De acuerdo, vamos allá - asintió Kira.
Pasado el susto inicial y, ante la inesperada situación, se adentraron en la cueva por el pasadizo de la derecha con la esperanza de encontrar una salida y esa búsqueda las llevaría a descubrir algo insólito e inesperado.
El túnel por el que avanzaban era muy irregular y estaba muy oscuro pero por suerte Nicole llevaba una linterna en su mochila. Después de un buen rato caminando sorteando los desniveles del túnel, llegaron a un punto en que el paso se estrechaba de tal manera que tuvieron que pasar prácticamente arrastrándose. Cuando, con mucho esfuerzo, consiguieron dejar atrás ese estrecho paso, llegaron a una cavidad más grande, de techos altos y paredes muy lisas, en lo más alto de una pared había un pequeño hueco por donde entraba la luz y, cual no fue su asombro al descubrir frente a luz de sus linternas unos grabados en la piedra…
- Mira estos grabados, parecen muy antiguos - exclamó Kira - ¿Qué significarán?
- Sin duda son antiguos - contestó la arqueóloga mientras los examinaba - parece que dicen algo sobre unas guerreras que luchan contra el mal, pero no acabo de entenderlo, en la multitud de grabados que he visto a lo largo de mi carrera nunca había visto algo parecido.
En todos los grabados se apreciaba a dos mujeres portando escudos, con diferentes motivos a su alrededor, en uno se veía a las guerreras solas como si estuvieran viajando, en otro se las veía luchando contra seres monstruosos, pero el que llamó más la atención de Kira fue uno de gran tamaño que se extendía desde el suelo hasta poco más de su altura y estaba rodeado por una especie de marco como si imitara una entrada, en ese grabado se veía a la diosa Maat entregando algo a las guerreras, que se veían bajo lo que parecía significar una potente luz.
Kira, al ver la figura de la Diosa recordó lo que había pasado en el museo días atrás, tenía la mirada fijada en aquel grabado cuando la voz de su amiga la sacó de sus pensamientos…
- Hemos hecho un gran descubrimiento, pero aquí no hay salida…
- Pero la luz que entra por ese hueco de arriba debe venir del exterior - contestó Kira - tiene que haber algún modo de salir, seguro que tiene que haber algún pasadizo secreto.
Mientras decía esto, nerviosa, se puso a tocar y empujar en diferentes partes de las paredes esperando que algo sucediera, y algo sucedió. Al posar su mano sobre el grabado que tanto le había llamado la atención, los perfiles de las figuras grabadas empezaron a iluminarse, era como si la pared se agrietara en esos puntos y dejara entrar una luz muy brillante. Apartó su mano atemorizada y miró a su amiga…
- ¿Has visto lo mismo que yo… o estoy alucinando otra vez?
- No estás alucinando, lo he visto - contestó la arqueóloga - ¿y… qué quieres decir con… otra vez? - prosiguió con cara de no entender nada.
- Pues verás, me ocurrió algo parecido en el museo, pensé que estaba alucinando por eso no te dije nada - respondió.
- ¿Fue cuando te pregunté si habías visto un fantasma? - siguió preguntando la arqueóloga.
- Sí, estaba mirando los ojos de la estatua de la diosa Maat cuando se iluminaron y, al tocarlos, tuve una visión de imágenes confusas de lucha en un mundo en tinieblas, pensé que me había quedado dormida de pie y estaba soñando, pero después de lo que acabamos de ver las dos creo que no lo soñé, creo que ocurrió de verdad - le contó Kira.
Su amiga la arqueóloga no supo que decir, no tenía una explicación para esos sucesos.
Tras contarle los hechos a su compañera de viaje, Kira volvió a poner su mano sobre el grabado y a medida que recorría el perfil de las figuras la luz se hacía más potente, hasta el punto de hacerse cegadora cuando acabó de delimitar todo el perfil con sus manos, la pared se abría a la luz inundando a la mujer y toda la cavidad en la que estaban, al cabo de unos segundos ese trozo de pared había desaparecido consumida por la potente luminiscencia, se había convertido en una puerta de luz brillante que no dejaba ver nada al otro lado.
Después de eso Kira volvió a sentirse rara, como le sucedió días atrás en el museo, percibía de nuevo esa extraña fuerza en su interior que no entendía, una fuerza que la llevó a coger a su amiga de la mano y atravesar aquella puerta de luz sin pensarlo dos veces, Nicole aún aturdida por lo que estaba pasando, se dejó llevar.
Ya en el otro lado aparecieron en mitad del desierto, echaron un vistazo a su alrededor y luego se miraron las dos…
- ¡Hemos salido, estamos fuera! - exclamó la arqueóloga - pero… ¿qué demonios ha pasado ahí dentro?- prosiguió.
- Si tú tienes una explicación dámela, porque yo no tengo ni idea - contestó Kira.
- Bueno, ahora lo que importa es que estamos fuera - prosiguió Nicole.
- Sí, pero ¿dónde está el jeep? es más, ¿dónde está el macizo rocoso donde nos refugiamos? - preguntó extrañada Kira.
- Quizás esté detrás de aquella duna - dijo la arqueóloga señalando a lo lejos - subamos para tener una perspectiva más alta.
Y así lo hicieron, caminaron un buen rato hasta llegar a lo alto de la duna, pero una vez allí solo se veía más arena, no había rastro del montículo ni del jeep…
- ¿Dónde estamos Nicole?
- No tengo ni idea, todo esto es muy extraño, no hemos caminado tanto en la cueva como para haber salido tan lejos que no se vea el macizo donde nos refugiamos - contestó la arqueóloga.
Fue entonces cuando divisaron en el horizonte una pequeña mancha verdosa, casi como un punto diminuto…
- Allí parece que hay algo, a no ser que sea un espejismo claro, porque después de los últimos acontecimientos ya me creo cualquier cosa - dijo Kira
- Si lo es… estamos viendo el mismo espejismo las dos - contestó la arqueóloga - ¿Qué te parece, vamos en esa dirección? - prosiguió
- A menos que tengas una idea mejor no se qué otra cosa podemos hacer - respondió su amiga.
Observaron de nuevo a su alrededor, donde sólo se podía ver arena y más arena, luego se miraron las dos de nuevo y, sin decir nada más, se pusieron a caminar.
Caminaron durante horas sobre la ardiente arena del desierto, bajo un sol abrasador, estaban tan cansadas y deshidratadas, sobre todo la arqueóloga, que apenas podían dar un paso más.
- Ya no puedo más - exclamó Nicole dejándose caer de rodillas al pie de una duna.
- Está bien, descansemos un rato - siguió su amiga.
- Oye Kira, dime una cosa, ¿cómo puede ser que tú que no estás acostumbrada a este clima tengas más aguante que yo? Deberías estar exhausta.
- Y lo estoy, pero siento una fuerza interior que me impulsa a seguir, la verdad es que desde que salimos de esa cueva es como si fuera otra persona, más fuerte y capaz de todo - contestó
Diciendo esto, se encaramó a lo más alto de la duna que había delante de ellas, lo que vieron sus ojos la hicieron explotar de alegría…
- Nicole ven, mira esto - exclamó riendo de forma nerviosa.
La arqueóloga subió a duras penas hasta donde estaba Kira, cuando llegó, sin poder articular palabra, pudo ver lo mismo que veía ella, luego cruzaron sus miradas y salieron corriendo en una explosión de júbilo.
Escondido entre las dunas se hallaba un frondoso oasis que parecía de otro mundo. Un pequeño lago, abastecido por el agua que salía de entre las rocas formando una pequeña cascada, se extendía delante de ellas, las orillas de arena blanquecina se asemejaban a una playa, rodeando el entorno, algunos árboles con frutas las invitaban a saborear tales delicias y bajo los árboles un verde pasto cubría el suelo. Era un lugar increíble, digno de dioses, que desprendía cierta magia, como si alguna divinidad se encargara de cuidar y proteger lo que allí había, y de alguna manera, a ellas también, porque aquello les salvó la vida por el momento.
En la carrera final, agotaron el último resquicio de fuerzas que les quedaba, estaban tan acaloradas y sedientas que se lanzaron a las cristalinas aguas como posesas.
- Agua por fin, que delicia - exclamó Nicole saciando su sed.
- No solo el agua es una delicia, ¿te has fijado en el entorno? es un lugar maravilloso, mágico diría yo - prosiguió Kira.
- La verdad es que sí, es un paraíso - admitió la arqueóloga - pero es muy extraño que este oasis no salga en los mapas, nunca he oído hablar de un lugar así por estas tierras.
- ¿Y qué importa si sale en los mapas o no? está aquí y gracias a eso tenemos una oportunidad de seguir vivas - contestó Kira.
- Sí, tienes razón… aunque no sé hasta cuando - murmuró la arqueóloga.
Faltaba poco para anochecer, así que después de saciar su sed y de un baño refrescante y regenerador que las hizo sentirse mejor, recogieron algo de fruta y se dispusieron a comer algo.
Tras la ligera cena, se sentaron apoyadas contra un tronco que había tumbado en el suelo contemplando la belleza de un firmamento plagado de estrellas.
- Mira ese cielo, Nicole, está precioso tan lleno de estrellas, se ve tan limpio sin la polución de las ciudades.
- Es cierto, es una vista maravillosa - contestó la arqueóloga - se pueden apreciar todas las constelaciones perfectamente
Nicole fijó su vista en una estrella que parecía más grande que las otras y su brillo era superior al de las demás…
Se hizo un largo silencio que su amiga Kira interrumpió…
- ¿En qué piensas Nicole?
- Pensaba en lo bella que es esa estrella, reluciendo con todo su fulgor por encima de las demás - contestó señalándola con el dedo - ya sé que siempre ha estado ahí, pero hoy la veo más hermosa que nunca, me dan ganas de cogerla y guardarla en un frasco para que te guíe e ilumine siempre, sería un bonito regalo por nuestra amistad.
- Eso que has dicho es muy bonito, pero ¿sabes una cosa Nicole?, yo no necesito esa estrella del cielo, la estrella más bella la tengo aquí, a mi lado, y tiene la luz más pura y brillante del universo, la luz que tú irradias…porque tú eres mi estrella, esa estrella que me ha dado su luz y su calor siempre, incluso cuando todos me daban la espalda.
Dicho esto, las dos se estrecharon en un fuerte abrazo embargadas por la emoción.
- Y ahora será mejor que intentemos dormir algo, mañana debemos volver a ese mar de arena, a no ser que ocurra un milagro - continuó Kira.
Se acurrucaron junto al tronco caído y se prepararon para dormir, les costó bastante conciliar el sueño después de tantas aventuras inexplicables vividas, pero al final pudo más el cansancio.
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MensajeTema: Re: Guerreras de la luz - Mª del Carmen G. Segalés   Lun Mayo 31, 2010 8:19 am

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MensajeTema: Re: Guerreras de la luz - Mª del Carmen G. Segalés   Miér Jun 02, 2010 4:11 pm

Me ha parecido un libro muy interesante, Mª del Carmen ^^ me lo voy a apuntar, así cuando tenga dinerillo lo consigo!
Espero que estés teniendo suerte y que te lo estén leyendo mucho ^^

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Además, lee otros escritos de mi puño y letra, reseñas de películas, libros, manga y anime.
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MensajeTema: Re: Guerreras de la luz - Mª del Carmen G. Segalés   Miér Jun 02, 2010 5:37 pm

Muchas gracias por tu comentario Asile, espero que tengas oportunidad de leerlo.
Un abrazo
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MensajeTema: Re: Guerreras de la luz - Mª del Carmen G. Segalés   

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