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 Prólogo (Libro 1)

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Lily
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MensajeTema: Prólogo (Libro 1)   Jue Jul 08, 2010 7:39 am

Bueno, lo prometido es deuda. ^.^
Aquí os dejo el prólogo del Libro I. Por favor, sed sinceros. Las críticas (tanto buenas como malas) me ayudaran a evolucionar como escritora. Rogaría que si no os gusta la historia o si no sé escribir, lo dijerais. Rogaria sinceridad, muchas gracias.

LIBRO I

Prólogo.



La nieve caía suavemente sobre el valle, cubriéndolo con su blanco manto. La noche era negra y las estrellas brillaban sobre el oscuro firmamento, iluminándolo. Mientras que la luna llena, tan hermosa como siempre, se alzaba majestuosa vigilando el sueño de todas las criaturas del planeta. Este sobrenatural contraste hacía de aquel un lugar idóneo
Sin embargo, esta noche era ella quien espiaba a la luna. La miraba delicadamente con sus grandes ojos ambarinos mientras el viento mecía el pañuelo de su cabeza. Con los pies descalzos fue recorriendo la hierba helada. Se sentó en el suelo y, utilizando un tronco partido como tablero, sacó la baraja.
Las cartas se deslizaron sobre la improvisada mesa. Ella se preguntó qué le revelarían hoy sus queridas amigas. Cuando terminó de repartirlas dejó las sobrantes a un lado y se concentró. A medida que sus delicadas manos levantaban cada una de las cartas, en su mente tomaban forma imágenes. Al principio eran inconexas, pero lentamente cobraban sentido y se sucedían unas a otras rápidamente.
Se vio a sí misma. Vio a un saltimbanqui vestido con colores chillones. Vio a un hombre trajeado. Monstruitos azules. Un camino. Unas puertas cubiertas de los más preciosos rubíes. Un magnífico lobo blanco. Una muchacha de largo pelo rojo. Vio dolor, oscuridad, miedo. Y sobre el suelo nevado vio sangre…
Despertó sobresaltada. Estaba tumbada sobre el escarchado suelo y cubierta por algunos copos de nieve. Jamás en su vida había experimentado una visión tan realista. Había sentido el desconcierto del saltimbanqui, la preocupación del hombre con traje, la agitación de los monstruitos, el viento del camino correr por su piel, también el tacto de los rubíes de colores. Sintió que el lobo guardaba un secreto inconfesable y que la muchacha profesaba una inocencia y un amor tan puros… Sufrió el dolor, se agobió en la oscuridad y sintió un miedo aterrador que le heló las venas. Pero el pánico fue a más cuando descubrió algo brillante entre la nieve, sus pasos se encaminaron hacía allí, pero quiso echar a correr unos dos segundos después, al comprender que aquel líquido granate brillante era sangre. Sin embargo, su cuerpo se paralizó y un gritó aterrador salió de sus labios, el olor de la sangre fresca se introdujo en su ser. Y, al darse la vuelta, comprendió que ella era la siguiente.








Besos.


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Asile
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MensajeTema: Re: Prólogo (Libro 1)   Jue Jul 08, 2010 6:06 pm

Ostras!
Pues a mi me ha gustado mucho. Me parece que tienes un estilo muy fluido y, sobre todo, ¡me has dejado con la intriga! jeje
No te dejes desalentar por malas críticas (de las de: "no me gusta, y punto") o caras largas... tu sigue con ello, progresa, que vas muy bien ^^

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Arantxa
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MensajeTema: Re: Prólogo (Libro 1)   Jue Jul 08, 2010 6:07 pm

¡¡Está genial! Me ha encantado, en serio ^^
la ambientación, increíble, has conseguido meterme de lleno en la historia.
La forma de narrar me gusta especialmente y el final, aterrador, sin lugar a dudas, pero me gusta que no sea explícito, me gusta que se dejen cosas para la imaginación, aunque sin duda, espero que continues la historia porque me has dejado a mitad con esa extraña visión tan curiosa...
Desde luego no sé como puedes decir que no sabes escribir, porque lo haces muy bien, al menos en lo poco que has puesto y que he leido tuyo Wink

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Lily
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MensajeTema: Re: Prólogo (Libro 1)   Jue Jul 08, 2010 8:20 pm


¡¡Mil gracias!! De veras... no sé que ha ocurrido con esta idea.
En casa siempre me han apoyado, pero con esto no hay manera...
No lo entiendo...
Esto me bajó muchísimo la moral... T_T
Me habéis devuelto la ilusión. ^^
Espero que la gente se anima y lea esto más gente. Very Happy

Muchísimas gracias de nuevo.


Besos, Lily.
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Lily
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MensajeTema: Capítulo 1.    Mar Jul 13, 2010 7:27 am


¡¡Buenos días por la mañana!! Very Happy
Hoy estoy de muy buen humor ^.^, así que colgaré el primer capítulo de mi historia.
Como aún no sé cómo bautizarla, pondré en los títulos "capitulo 1,2,3..." ¡okey?
Bien... Espero que os guste muchísimo.
Y ya sabéis... no dudéis en echarme a los leones, ¡criticad sin piedad!

Miil besos, Lily.



Capítulo I: LA PARTIDA

Primavera. Las flores bailaban con el viento y las nubes permanecían tranquilas encima del cielo azul. Los animalillos correteaban tranquilamente entre la hierba y las abejas alzaban su vuelo en calma. Tan sólo había algo que perturbaba la tranquilidad que rezumaba aquel lugar.
Su pelo rojo se agitaba salvajemente mientras ella subía y bajaba en el aire. Sus pies no tocaban el suelo. Sus grandes ojos verdes brillaban y su cara reflejaba alegría, la cual solo podía sentir una muchacha como ella. Y, por encima de todo, estaba su risa. Su risa radiante y dulce, como el melodioso canto de un ruiseñor.
- ¡Caddie!
La muchacha saltó del columpio y corrió a través del verde campo. Se rio al ver que un par de liebres la seguían, intentando atraparla. Giró a la derecha y luego, otra vez a la izquierda. Bordeó el columpio de madera y comprobó que las liebres aún la perseguían. Jugó con ellas un rato más hasta que el mismo grito de antes la sacó de su ensimismamiento.
- ¡Caddie!
Esta vez corrió en la dirección adecuada hasta llegar al pueblo. No divisó a mucha gente, pero eso no le importó y siguió andando hacia su casita. Cuando llegó, abrió la puerta de madera cuidadosamente y entró.
- Mamá, ya estoy aquí.
- Estamos en el patio, Caddie.
¿Estamos? Se preguntó quién más aparte de su madre habría en la parte trasera de la casa. Avanzó y salió al exterior por la puerta de la cocina.
- Hola Caddie – saludaron los señores Ward.
- ¡Hey, Cad! – exclamó un muchacho moreno con ojos alegres.
- Hola – respondió ella, sonriente.
- Melvin y sus padres están aquí para darte una noticia – explicó su madre al ver la mirada inquisitiva de su hija.
- ¿Una noticia? – se alarmó ella.
- Sí. Nuestro valiente muchacho partirá mañana al amanecer para hacer las pruebas de los famosos Buscadores. Dentro de poco será uno de ellos. – anunció el señor Ward.
Entre tanto, la madre de Melvin se arrodilló junto a su hijo, llorosa.
- Estamos muy orgullosos de ti – aseguró, mientras se le escapaba una nueva lagrimilla.
El chico, incómodo, ayudó a su madre a levantarse mientras la consolaba.
- No te preocupes, madre. Lo conseguiré.
- ¡De eso no hay duda muchacho! – exclamó su padre.
- Te deseo mucha suerte – dijo la madre de Caddie dulcemente – Hija, ¿por qué no lo ayudas a hacer su equipaje? Recordad que en las montañas hace mucho frío.
- ¡De acuerdo! – respondieron los dos jóvenes y marcharon en dirección a la puerta de salida.
Cuando ya estuvieron fuera de su casa, Caddie le preguntó a Melvin a qué hora partiría.
- Justo al amanecer. – respondió este y fue a decirle algo más, pero decidió no hacerlo en el último instante.
Fueron caminando por el pueblo pesarosamente, sabiendo que era la última vez que lo recorrerían juntos. Sin embargo, Caddie no parecía tan apenada como Melvin había supuesto que estaría. Le dolió este hecho, pero no lo comentó. Él sabía mejor que nadie que la muchacha era una caja llena de sorpresas.
Andaban en silencio, arrastrando los pies. El camino hacia la casa de Melvin se les hizo eterno. Justo cuando el chico fue a abrir la puerta, Caddie le habló por primera vez con sinceridad.
- Sabes que no es necesario que hagas esa estúpida prueba, Mel.
De hecho, fue demasiado sincera. Pues el muchacho se quedó helado durante unos cuantos segundos. Ella sabía que había dado en el clavo. Conocía a Melvin desde hacía mucho tiempo.
Caddie sólo tenía cuatro años cuando su padre murió. Su madre no le había explicado nunca cómo. El caso es que las dos dejaron el pueblo en el que vivían y, tras una semana de viaje, llegaron al pueblo de Prez. Melvin fue el único niño que no rehuía al ver a Caddie. Él tenía seis años entonces. Ahora, con dieciocho recién cumplidos, Mel seguía siendo el mismo niño asustadizo de siempre.
- He de hacerla, Cad.
- ¿Por qué? Tú no quieres.
- Es algo más complicado que eso… No se trata de querer. No puedo defraudar a mi padre.
- ¡Mel! Díselo. Si no tienes valor para hacerlo entonces no lo tendrás para subir la Montaña de los Buscadores.
- …
- Y si no quieres decírselo puedes marcharte. Pero no para subir la montaña. Vete y busca una vida mejor lejos de aquí. Donde tu padre no te obligue a realizar hazañas que no están a tu altura.
Entonces, Melvin se enfureció. Y rojo de ira fue a gritarle que no quería que lo viera siempre como un cobarde, que había sido suya la idea de hacer la prueba, que quería que se sintiera orgulloso de él, y sobretodo que nunca la dejaría atrás, que ninguna vida era mejor sin ella a su lado…
Pero no lo hizo. Tan sólo le lanzó una mirada incendiaria y cerró la puerta de su casa con un fuerte golpe. Dejando a Caddie fuera, cubierta de polvo y con los ojos llenos de tristeza y preocupación por su amigo.
- Si te vas morirás… - susurró en voz baja.
Mel, al otro lado de la puerta, cerró los ojos y contuvo las lágrimas. Se dejó caer lentamente en el suelo, con la cabeza apoyada en la puerta y el cabello lleno de polvo. Aguzó el oído. No oyó a su amiga sollozar. Algo lógico dado que Caddie nunca lloraba. Era una de las muchas cosas que la hacían ser diferente a las demás muchachas del pueblo. Sin embargo, y a pesar de que era consciente de este hecho, le decepcionó que su amiga no se sintiera lo suficientemente triste o rabiosa como para llorar por su causa.
Al rato escuchó los pasos de Caddie alejándose de allí. Supo que se había ido. Tal vez no la volvería a ver nunca más. Tal vez no escuchara jamás en la vida esa risa suya, la cual lo transportaba a otro universo y le hacía sentir en paz. Tal vez no podría, en absoluto, rozar su piel, encubriendo el gesto y haciéndolo pasar como un juego inocente.
Echaría en falta su pelo rojo como el fuego; echaría en falta sus grandes, verdes y brillantes ojos; la echaría en falta en cuerpo y alma, a toda ella, a cada parte de su cuerpo por pequeña que fuera.
Detrás del delgado muro de madera, Caddie no sabía muy bien si marcharse o quedarse contemplando la amplia y desvencijada puerta. Estaba al tanto de que carecía de cerrojos y con un simple empujón, la hoja se abriría muy lentamente, chirriando. Pero no deseaba hacerlo, Melvin ansiaba estar solo. Necesitaba pensar en las cosas que se jugaba y en las que ganaría en caso de que, por muy poco probable que fuera, se convirtiera en Buscador. Ella tenía muy claro que las pérdidas y las ganancias no eran proporcionales dada la alta probabilidad de morir.
Al fin, se decidió por dejarlo solo y se alejó de allí. Anduvo durante horas con el corazón en un puño. Se sentía muy preocupada, algo le advertía que Melvin tomaría el camino incorrecto. Y no estaba preparada para afrontar esa decisión. Su vida sin su amigo sería profundamente aburrida. Lo echaría mucho de menos. Eso, en el caso de que se convirtiera en Buscador y fuera feliz. No podía, no quería pensar siquiera en Mel tendido en el suelo frío cubierto de sangre, con la cara inexpresiva y los ojos en blanco. Aterrador.
Habían sido como hermanos desde hacía muchísimo tiempo. No tenía ningún otro amigo, pero tampoco le hacía falta. Aun recordaba la vez en que ella se enamoró de Chad. Cuando se lo contó a Melvin, se puso furioso. Comenzó a criticarlo de todas las formas imaginables. Nunca había visto al chico tan enfadado como en esa ocasión. Su madre le dijo que estaba celoso, y ella la miró con incredulidad y le contestó: “Pero mamá, aunque yo tenga novio Mel y yo seremos amigos siempre” Su madre se echó a reír y le susurró que quizás Melvin estaba enamorado de ella. “¡Eso es una tontería!” gritó Caddie y se marchó corriendo. Ella tenía diez años, y Mel doce.
Ahora, él con dieciocho y ella con dieciséis, seguía sin ver o sin querer ver que su amigo del alma sintiera amor hacia ella. “Lo nuestro es un amor distinto” pensó Caddie. Claro que quería a Mel, y él también a ella, pero no se amaban. Pero, lamentablemente, su manera de enfocar la situación distaba bastante de la versión real.
***
Cuando Caddie llegó esa noche a su casa, su madre la esperaba con la cena en la mesa y con la preocupación impresa en el rostro.
- ¿Dónde has estado?
- Paseando – murmuró, desganada.
Caddie advirtió que su madre pensaba en la partida de Melvin, sin embargo, la mujer calló y adoptó una abrupta expresión.
- ¿Qué se supone que he de hacer? – gritó la muchacha.
- Tal vez debes dejar que marche, apóyalo. Se sentirá mejor sabiendo que apruebas su decisión.
- He ahí el problema. No comparto su punto de vista. Mel nunca ha buscado la fama, ¿qué se supone que quiere demostrar? Es capaz de plantarle cara a su padre, ya lo ha hecho otras veces.
Su madre se sentó frente a ella y la cogió de las manos. La miró fijamente antes de decir:
- Melvin no hace esto por su padre. Pretende demostrarte a ti muchas cosas.
Caddie la observó con extrañeza, a modo de respuesta, su madre compuso una expresión torturada.
- Intenta que veas que no es un cobarde, que puede ser alguien en la vida, que es digno de ti. Cariño… Melvin ansía que, de una vez por todas, te des cuenta de que te quiere.
Esas palabras recorrieron el espacio que las separaba con lentitud. Caddie las rechazó de pleno incluso antes de que llegaran a ella. Se levantó con brusquedad y derribó la silla de madera, produciendo un ruido violento que resonó por toda la estancia. Continuaba observando fijamente los ojos de su madre. Y cada una de las palabras que dijo a continuación las marcó con una frialdad absoluta, frialdad que habría helado la sangre al asesino más temerario.
- Esa absurda historia, es una completa necedad que tú te has empeñado en inventar.
Más o menos pasó lo mismo hace seis años. Esta vez, sin embargo, no se marchó corriendo, sino muy segura de sí misma y pisando fuerte. Subió las escaleras, con ligero remordimiento, pero no volvió atrás. La furia desbordaba su ser y era, en aquel momento, más fuerte que cualquier otro de sus sentimientos. Al remordimiento le seguía la confusión, no obstante, la encadenó en su alma y no la liberó hasta varias horas después. Cerró con fuerza la puerta de su habitación. Lentamente, se acomodó en el desvencijado sofá que daba a la ventana. Llovía.
Otrora, se habría echado a llorar. No obstante, hoy quería aparentar algo que no era, y parecer más fuerte de lo que realmente se sentía. Nunca antes se había sentido tan impotente, nunca antes había visto con tanta claridad lo que afirmaba su madre. Frustrada, contempló las pequeñas gotitas de agua que invadían las calles, los tejados y los árboles. Echó un vistazo en rededor. Contempló unos segundos su pequeña cama, cubierta con una colcha azul, ya descolorida. Paseó la mirada entre la estantería de ébano sin pintar, sobre la cual reposaban unos cuantos juguetes de roble, y el infortunado escritorio también de madera. Aunque fuera su habitación era algo pobre, e incluso austera, pero Caddie le tenía un cariño especial.
Se imaginó cómo sería la vida si Melvin y ella fueran pareja. No le gustó la perspectiva. ¿Y si, por algún casual, rompieran? Ya no tendrían la misma confianza que antes… Odiaría perder a Mel. Además, la chica no lo quería de esa manera.
***
No muy lejos de allí, un chico moreno de ojos almendrados meditaba tumbado en su camastro. Ya tenía la importante decisión tomada. Lo que se preguntaba Melvin era si debería de haberle hecho aquella pregunta tan transcendental a su amada.
Ya se imaginaba la escena. Caddie lo miraría a los ojos, expectante. Y él, en un momento dado se arrodillaría frente a ella.
- Caddie Kathleen Tissan, ¿quieres casarte conmigo?
Por una vez en toda su vida, la chica lloraría de la emoción y le gritaría que sí. Que lo quería, que lo amaba con locura. Nunca antes se había sentido tan feliz. Todo perfecto. Ella sería la muchacha más feliz del pueblo y recordaría ese día toda su vida.
El dilema era cuándo hacerlo. Si antes o después del viaje. Tan sólo le encontraba un pro al antes: tenía ganas de hacerlo, por fin se declararía. El problema lo encontraba en que quizás Caddie no lo dejara marchar por miedo a perderlo. EL contra de después era uno de mucho peso: tal vez no regresara nunca.
Al final, decidió que si ella acudía mañana a despedirlo se lo diría. Unos segundos después se deslizó con parsimonia entre las sábanas. Se quedó durmiendo enseguida. Y, esa noche, lo que más deseaba en la vida se hizo real en sus sueños. Se vio casándose con ella. La vio recorrer un largo pasillo decorado con un millón de flores distintas, todas vistosas y exóticas. Sin embargo, las flores no eran nada comparadas con ella. El pelo rojo recogido en un moño alto con algunos mechones rebeldes por el cetrino rostro. Un sencillo vestido morado se ceñía en torno a su cuerpo, y un sinfín de cuentas multicolores adornaban su cuello. Sonriente, radiante. Era la criatura más bella que Melvin había visto en su vida.
***
Se levantó con los primeros rayos del sol. Se quitó el pijama al tiempo que se desperezaba. Cuando se hubo vestido completamente, recogió del suelo el petate que había hecho la noche anterior. Bajó a desayunar.
- ¿Lo llevas todo? ¿La ropa, la comida, las mantas? – preguntó su madre, inquieta.
- Si… - la cortó el. - ¿Y papá?
- Se ha dormido… ¿Quieres que lo despierte para que pueda despedirte?
- No… es igual mamá.
- Pero…
- Déjalo. Me voy. Adiós mamá.
- Ten cuidado, hijo. Vuelve pronto.
- Descuida, volveré.
Melvin cruzó la puerta de su casa con aparente decepción. Su padre era siempre así. Pero tan solo con él. Aun no había comprendido el por qué de su comportamiento. Decía de Mel que era un vago y un holgazán, nada comparado con el valiente y trabajador hijo que había ansiado tener.
Recorrió el pueblo, mirando a todos lados por si acaso Caddie aparecía. Pero no la vio. Suspiró, apenado. Pero continuó andando con la cabeza alta, afrontando la derrota. Pronto, se recorrió el pueblo y, justo cuando se disponía a tomar el camino del norte oyó que alguien lo llamaba.
- ¡Mel! ¡Mel, espera!
La voz de Caddie resonó en sus oídos como música celestial. Unos segundos después cayó en la cuenta de que debería proponerle matrimonio… Y empezó a sudar copiosamente, una sonrisa nerviosa sustituyó su expresión de alegría, apenas podía sostenerse en pie. Se preguntó cómo lo haría y miles de ideas se amontonaron en su mente. Las desechó una a una, todas eran demasiado infantiles.
Ella llegó a su lado después de correr el trecho de camino que los separaba. Se la veía feliz. “¿Es que no lamenta nada mi partida?” Pensó él. La fue recorriendo con la mirada, tal vez así encontraría algún signo de tristeza. No obstante, lo único que le llamó la atención fue el morral que traiga consigo.
- Cad, ¿y esa mochila?
- ¡Oh, Mel! ¡Me voy contigo!
Fue entonces cuando Melvin sintió que se le caía el mundo encima.

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Asile
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MensajeTema: Re: Prólogo (Libro 1)   Miér Jul 14, 2010 9:33 am

Muy buen capítulo Lily! Aún no me imagino del todo cómo ligas el prólogo con la historia, pero me ha parecido muy bien el comienzo. Además, a mi parecer, algunas expresiones más... antiguas, vienen en el momento indicado, le dan otra visión a la historia...

Me ha gustado mucho! ^^ espero la conti

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MensajeTema: Re: Prólogo (Libro 1)   Mar Mayo 10, 2011 3:14 pm

He fusionado los dos temas, para el futuro usa el mismo tema para todo un libro por favor.

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MensajeTema: Re: Prólogo (Libro 1)   Lun Jul 11, 2011 10:11 pm

Me gustó mucho como creas el paisaje y la atmósfera en el relato. Esperando los capítulos siguientes.
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MensajeTema: Re: Prólogo (Libro 1)   Mar Feb 07, 2012 9:20 pm

Magnifico. Me gusto en demasía la historia y principalmente la narración. La estructura gramatical y la conjunción de fluidez y detalle, es admirable. Como ha solicitado usted seré critico.
La función de la historia. En visión del lector esta en márgenes precisos… ni mas ni menos. En el concepto de enfocarse en los sentimientos de los personajes y dado una visión de acciones futuras. La manera en que plasmas la prueba del buscador es intrigante, el lector no sabe de qué se trata y es un buen “enganche” una duda que da para seguir leyendo.
La narración nos muestra una tranquilidad pasajera que intriga a su continuación, está bien formada. Es ligera, no agobia con detalles fuera de lugar. Como indique anteriormente la forma descriptiva este bien argumentada en la fluidez de la lectura.

Siendo este el primer capitulo, no encuentro errores más que uno que otro punto y coma que creo que cortan ideas importantes. Se podrían llamar pausas inapropiadas. Pero en reglas de puntuación no soy santo de devoción xD. Por lo cual puede ser error mio o sobre población de recursos de puntuación.
También valoro el lenguaje utilizado. Tuve que valerme mas de una ocasión con nuestro amigo rae =).

La siguiente crítica que podría introducir: es que tengas siempre en mente que el lector no tiene el absoluto conocimiento que el autor maneja. Por lo cual es importante explicar puntos importantes de la trama. Como por ejemplo: “la prueba del buscador” (no para el primer capitulo claro esta sino que para los demás)
Cual es la importancia para el pueblo. Los peligros que esta conlleva. Criaturas que rondan por los alrededores. Si son criaturas místicas y aterradoras las preparaciones que el protagonista lleva y los conocimientos que esta a ganado en sus años de vida ya sea por libros en el aspecto de las magias o entrenamientos en el aspecto de las batallas.
Pese a que en el capitulo se visualiza mayoritariamente el comienzo de una historia de amor nacida de la amistad. En el prologo se puede ver un drama trágico. Estos acontecimientos conllevan una presión psicológica al personaje y es importante analizar psicológicamente al personaje en cuestión. Si mal muere y cad esta junto a él. El dolor de su perdida puede llevarle a una depresión que la aislé de las demás personas. Si ella sobrevive, puede optar por el camino del miedo y que es el aislamiento y el de la venganza que es fortalece para destruir al que lo mato.
Otro factor si mel se declara en su agonía. Cad tendrá el peso de no tomar en cuenta la sabiduría de su madre y no haberse dado cuenta a tiempo de los sentimientos de mel. “nunca sabes lo que tienes hasta que lo pierdes”

Son factores que uno como escritor conoce inconscientemente y suele dejarlos a la comprensión del lector. O simplemente deja de lado por no darles importancia. Pero el lector no tiene la mente del escritor. El escritor no puede saber que ejemplo: Mel busca el tesoro de arton. Escondido en las profundidades del lado oscuro del bosque sagrario. Lugar en que habitan las entidades expulsadas por los clérigos que fundaron el pueblo. Si el autor no lo escribe. Y no sabrá porque él quiere ese tesoro. Para asegurar el futuro con cad, porque su abuelo murió en su búsqueda y todos lo traban de loco y él quiere 2limpiar” el nombre de su abuelo ante el pueblo… etc.
Son factores que uno como escritor conoce intuitivamente mientras va escribiendo. Pero el lector no los conocerá si no son escritos. Produciendo que se pierda en la historia.
Aparte son factores que dan más fuerza y peso a la historia y hechos con los que se puede ir jugando dentro de la narración.

Como alguna vez alguien me dijo: “si quieres escribir del presente debes conocer el paso y el futuro de lo que escribes. Si no existe… pues lo inventas”

Y como yo siempre digo: el escritor en su libro es superior a dios.

PD: espero el segundo =)
PD2: perdón por lo extenso Wink

PD3: perdón por la puntuación y ortografía pero como dije en normas gramaticales no soy santo de devoción xD
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MensajeTema: Re: Prólogo (Libro 1)   

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Prólogo (Libro 1)
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