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 El Legado del Tiempo. I : El misterio del pergamino

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Davatar
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MensajeTema: El Legado del Tiempo. I : El misterio del pergamino   Jue Jul 29, 2010 2:15 am

¡¡Hola a todos!!


Me veo en la situación de comunicaros, que no podré colgar más de 1 o 2 capítulos, debido a que Ediciones Atlantis, me ha brindado la gran oportunidad de editarme el libro. He visto por este foro, que a algunos miembros, también le han brindado esa oportunidad y estoy encantado de presentarme y saludarles como compañeros de editorial, que a partir de ahora somos.

El libro se titula : El Legado del Tiempo. I. El misterio del pergamino. Siendo "El Legado del Tiempo" el nombre de la saga y cada volumen tiene el suyo propio.

Os dejo un resumen:

Ádrian, un chico normal de 16 años se ve envuelto en un gran problema, álguien le ha transportado en el espacio y en el tiempo, porque es el único que puede encontrar el objeto más preciado.....Todo se embrolla cuando descubre que hay otro mundo oculto al que no pueden acceder los demás humanos, esa parte es la que todos llaman Thirenae, el mundo de los sueños......Ádrian debe resolver el misterio en el que se ha visto envuelto, aunque ello signifique vivir con la duda de regresar algún día a casa....

Vive con él su viaje, comparte sus pensamientos y envuélvete en un mundo mágico que precisa la ayuda de todos, para que el mundo vuelva a la normalidad.


LA PORTADA ES:




LA SINOPSIS DE LA CONTRAPORTADA:



¿Qué ocurriría si los sueños desaparecieran?¿Podríamos vivir en un mundo donde no existieran?

Adrian un jóven de dieciséis años atraviesa através del sueño, las barreras de su mundo real y se encuentra inesperadamente en un universo mágico, Thirenae, que está a punto de desaparecer por las fuerzas del mal, su desaparición afectará también al mundo de los humanos, y por tanto, también al mundo de los sueños.
Adrian parece ser el elegido para recuperar el sentido mágico de Thirenae. Sin proponérselo, se verá envuelto en la búsqueda de un pergamino, clave para la salvación de ese mundo. Inquietud, angustia, aprendizaje, crecimiento... son estados por los que pasa en el cumplimiento de su misión.
La novela nos ofrece una interrelación entre el mundo de la fantasía y una realidad histórica, de la que el autor ha sabido bien documentarse.



AQUÍ OS DEJO UN TRAILERBOOK:





Y AQUI OS DEJO EL PRÓLOGO DEL LIBRO:


Las luces del alba comenzaban a iluminar la tierra, el rocío bañaba la superficie del suelo y el cántico de los pájaros interrumpía el largo silencio de la noche; al igual que las estrellas iban desapareciendo con los primeros rayos del sol, la esperanza iba muriendo. En una vasija ardían unas ramas formando un pequeño fuego, otro recipiente lleno de agua mostraba el reflejo del amanecer y un cuenco con tierra se humedecía con el rocío que la mañana dejaba caer. Otra vasija humeaba lentamente con la suave brisa y con los albores del día el guardián comenzó su tarea.

Vigilaba la sagrada formación, nadie conocía su paradero y apenas gente sabía la existencia de un guardián. Con el techo al aire libre, el altar predominante y toda echa de piedra, la formación lucía en una gran explanada verde. Alrededor de la estructura estaban enterrados los anteriores guardianes.
Desde hacía unos días presentía en su interior que algo no iba bien, sus poderes le avisaban pero ya era demasiado tarde, sabía que el destino estaba escrito en el firmamento y que su cuerpo no sería enterrado bajo la misma tierra que la de los demás guardianes.
Delante tenía una gran estatua, sus ojos eran rojos rubíes y su cuerpo de oro puro. Cuando entre las columnas del lado Este del área circular, se divisaba el sol, el encargado recorrió la ancha pasarela apagando las antorchas.
Al terminar se postró con una reverencia de rodillas frente a la estatua, así comprendió en ese instante el significado de todas sus visiones, comprendía el libro, caía en la cuenta de todas las cosas que le habían acontecido a lo largo de su longeva vida.

El terror se apoderó de su cuerpo y una gran premonición le vino a la mente, chillando con todas sus fuerzas gritó su contenido, las palabras hicieron avivar los elementos de las vasijas, una pequeña columna de fuego y otra de humo, lucían bastante parecidas a un tornado, la tierra vibraba y el agua hacía ondas en su recipiente.
Mientras intentaba recuperarse del trance, venían a su mente múltiples imágenes de su vida, su poder iba mermando a medida que se recuperaba, cogiendo impulso con sus manos consiguió ponerse en pie, cuando se dirigió a un lateral para salir de la formación, apareció delante de él un hombre con capucha negra. El guardián temblaba, sabía que había llegado el fin, no había encontrado sucesor y su mente estaba bloqueada. El ser encapuchado era alto y erguido, no le pudo ver bien la cara, el ambiente era muy tenso:
- Dame el libro – el guardián que seguía afectado, se negó a decirle nada
- ¿Me estás escuchando, vejestorio? Dime ¿dónde está el libro? o haré morir a tus seres queridos y a ti te torturaré hasta el fin de tu pobre vida.
- Ya acabó con todos ellos - el guardián le miraba a la cara, con fuerza y valentía aguantaba las lágrimas que luchaban por salir, seguía negándose a decirle nada.
- ¡Tú lo has querido! - el hombre sacó una espada con la hoja muy brillante y la empuñadura negra, gritó unas palabras y de ella salió un rayo que dejó inmóvil al guardián, después, disfrutando le rebanó el cuello, decapitándolo.

En el instante de su muerte supo que no iba a morir en vano, a mucha distancia de allí, en otro tiempo y otro lugar, una pluma había escrito la premonición. El cuerpo del guardián cayó al suelo llenando todo de sangre, el ser se fue dejándole allí no sin antes tirar todas las vasijas del altar, provocando así un desastre mayor, pues desconocía, que lo que acababa de hacer, repercutiría en todas las cosas a lo largo de toda la historia.





ESPERO QUE OS HAYA GUSTADO Y YA OS PONDRÉ LA FECHA DE PRESENTACIÓN:

-Para todos los que tengáis tuenti y queráis saber más de la novela o estar seguros de las fechas y demás agregadla a vuestros amigos, buscad "El Legado del Tiempo". Un Abrazo


Última edición por Davatar el Jue Jul 29, 2010 3:00 am, editado 1 vez
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Davatar
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MensajeTema: Re: El Legado del Tiempo. I : El misterio del pergamino   Jue Jul 29, 2010 2:59 am

PONDRE LA PORTADA Y EL TRAILERBOOK CUANDO APRENDA A SUBIRLOS XDXDXD soy novato en esto y me lio al subir la foto y el video
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Arantxa
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MensajeTema: Re: El Legado del Tiempo. I : El misterio del pergamino   Jue Jul 29, 2010 4:26 pm

lo he editado yo el post con toda la info ^^
si tienes cualquier duda mándame un MP Very Happy

tu novela pinta genial!! *_*
la verdad es que por el foro hay muchos escritores de esta editorial así que mejor, así os váis comentando los unos a los otros y bueno, los lectores y foreros también claro!! ^^

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MensajeTema: Re: El Legado del Tiempo. I : El misterio del pergamino   Jue Jul 29, 2010 10:10 pm

Muchisimas Gracias Arantxa!!!! jejejejjee la verdad, que casi me vuelvo loco jajajajjaa Un abrazo para todos!!
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MensajeTema: Re: El Legado del Tiempo. I : El misterio del pergamino   Vie Jul 30, 2010 12:03 am

Prólogo


Las luces del alba comenzaban a iluminar la tierra, el rocío bañaba la superficie del suelo y el cántico de los pájaros interrumpía el largo silencio de la noche; al igual que las estrellas iban desapareciendo con los primeros rayos del sol, la esperanza iba muriendo. En una vasija ardían unas ramas formando un pequeño fuego, otro recipiente lleno de agua mostraba el reflejo del amanecer y un cuenco con tierra se humedecía con el rocío que la mañana dejaba caer. Otra vasija humeaba lentamente con la suave brisa y con los albores del día el guardián comenzó su tarea.

Vigilaba la sagrada formación, nadie conocía su paradero y apenas gente sabía la existencia de un guardián. Con el techo al aire libre, el altar predominante y toda echa de piedra, la formación lucía en una gran explanada verde. Alrededor de la estructura estaban enterrados los anteriores guardianes.
Desde hacía unos días presentía en su interior que algo no iba bien, sus poderes le avisaban pero ya era demasiado tarde, sabía que el destino estaba escrito en el firmamento y que su cuerpo no sería enterrado bajo la misma tierra que la de los demás guardianes.
Delante tenía una gran estatua, sus ojos eran rojos rubíes y su cuerpo de oro puro. Cuando entre las columnas del lado Este del área circular, se divisaba el sol, el encargado recorrió la ancha pasarela apagando las antorchas.
Al terminar se postró con una reverencia de rodillas frente a la estatua, así comprendió en ese instante el significado de todas sus visiones, comprendía el libro, caía en la cuenta de todas las cosas que le habían acontecido a lo largo de su longeva vida.

El terror se apoderó de su cuerpo y una gran premonición le vino a la mente, chillando con todas sus fuerzas gritó su contenido, las palabras hicieron avivar los elementos de las vasijas, una pequeña columna de fuego y otra de humo, lucían bastante parecidas a un tornado, la tierra vibraba y el agua hacía ondas en su recipiente.
Mientras intentaba recuperarse del trance, venían a su mente múltiples imágenes de su vida, su poder iba mermando a medida que se recuperaba, cogiendo impulso con sus manos consiguió ponerse en pie, cuando se dirigió a un lateral para salir de la formación, apareció delante de él un hombre con capucha negra. El guardián temblaba, sabía que había llegado el fin, no había encontrado sucesor y su mente estaba bloqueada. El ser encapuchado era alto y erguido, no le pudo ver bien la cara, el ambiente era muy tenso:
- Dame el libro – el guardián que seguía afectado, se negó a decirle nada
- ¿Me estás escuchando, vejestorio? Dime ¿dónde está el libro? o haré morir a tus seres queridos y a ti te torturaré hasta el fin de tu pobre vida.
- Ya acabó con todos ellos - el guardián le miraba a la cara, con fuerza y valentía aguantaba las lágrimas que luchaban por salir, seguía negándose a decirle nada.
- ¡Tú lo has querido! - el hombre sacó una espada con la hoja muy brillante y la empuñadura negra, gritó unas palabras y de ella salió un rayo que dejó inmóvil al guardián, después, disfrutando le rebanó el cuello, decapitándolo.

En el instante de su muerte supo que no iba a morir en vano, a mucha distancia de allí, en otro tiempo y otro lugar, una pluma había escrito la premonición. El cuerpo del guardián cayó al suelo llenando todo de sangre, el ser se fue dejándole allí no sin antes tirar todas las vasijas del altar, provocando así un desastre mayor, pues desconocía, que lo que acababa de hacer, repercutiría en todas las cosas a lo largo de toda la historia.


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MensajeTema: Re: El Legado del Tiempo. I : El misterio del pergamino   Vie Jul 30, 2010 12:04 am

1. Excursión

Esa mañana de últimos de junio, Madrid estaba igual que siempre en esa época, a pesar de ser temprano ya hacía calor. Era el último día de clase y eso se notaba en el ajetreo de las calles, en la mayoría de los colegios saldrían a disfrutar de una excursión al campo, pero un curso de uno en particular iba a visitar una antigua cueva. El autocar les esperaba en la entrada del colegio, todos los alumnos iban cargados con mochilas y en vez de ir uniformados iban con ropa normal, el viaje iba a ser largo pues la cueva no estaba cerca de la capital.
Los alumnos se subían y se sentaban con gran alboroto, el bullicio del último día juntos antes de las vacaciones, no se fue en todo el trayecto. Pasaron el tiempo hablando, riendo, contando chistes o escuchando música con los auriculares.
Adrian iba con su amigo David, iban hablando del curso y el verano que venía por delante. Mientras su compañero le hablaba, Adrian iba observando por la ventana los extensos campos que se tornaban del verde al marrón y luego al amarillo. Adrian era risueño y decían que muy fiel a todos aquellos que le importaban.
David paró de hablar y observando a su amigo se miró al cristal. Su pelo era castaño claro, sus ojos muy grandes, un poco rasgados y totalmente pardos con motas verdosas:
- ¿Me estás escuchando?, ¿Qué te pasa?
- Ya se ha ido otro año, ¡qué rápido pasa el tiempo!- dijo Adrian
- Sí, por eso hay que disfrutar el momento, siempre estás mirando el tiempo, deja de preocuparte por eso y disfruta, vive mirando el presente. No puedes vivir en tu mente escondiéndote de los demás por muy mal que te hallan tratado. No intentes vivir en el pasado, pensando en el futuro, todo depende del presente – ante el repentino cambio de humor de su amigo, Adrian se sonrió pero en el fondo no se reía, sabía que llevaba razón.
- Es el último día que estamos juntos, muchos de nosotros no nos volveremos a ver…
- Normal es el último curso, pero no debes apagarte, intenta recordar cosas graciosas.
- ¿Cómo cuáles?- dijo algo desganado Adrian
- Pues… Recuerdo cuando el año pasado casi incendias la mesa del merendero – David se echó a reír
- Yo no tuve la culpa, alguien me empujó cuando estaba sentándome y caí con los papeles encima del cigarro que acababa de tirar uno del otro curso. No soy culpable de los vicios de cada uno. – el castaño le miró con los ojos bien abiertos, y luego empezaron los dos a reírse.

El autocar se paró porque habían llegado al destino y tenía el aspecto de una pequeña explanada en mitad del campo. Los profesores se levantaron y salieron, los alumnos fueron formando un grupo delante de cada tutor, dividiéndose en grupos para hacer distintos caminos y repartir las personas.
La senda era salvaje, los árboles altos y de varias clases. La mayoría estaban con líquenes y había bastantes zarzas a los laterales del camino. A la mitad del sendero y cuando ya llevaban una hora, pararon a descansar. El guía iba hablando con Elena, la profesora. Los dos estaban interesados en la naturaleza. El pelo rubio de Elena contrastaba en la penumbra, que tenían la sombra de los árboles. Sus ojos eran azules y era muy simpática. Al rato, prosiguieron subiendo una gran cuesta, se trataba del camino, que ascendía hacia la cima de la montaña. Adrian iba hablando con David. Todos estaban cansados de andar, pero según les decía el guía, mientras iba explicando las especies de fauna y flora, el ascenso merecía la pena.
A la hora de comer, llegaron a la cima. No había muchos árboles, pero varios de ellos destacaban, estaban en el centro, entre ellos había dos grandes piedras, en las que había una escalera que descendía.
Los demás grupos, estaban bajando, Pedro, el guía moreno, entró primero y Elena se esperó fuera, para que todos entraran en la cueva.
Esperaban un lugar oscuro y que apenas se viera, pero, había sitios con luces artificiales. En los lugares más húmedos había estalactitas. De un lateral, salía un pequeño arroyo de manantial, que daba frescor a la cueva. Las escaleras eran de piedra y a los lados tenían sogas blancas.
Continuaron bajando y cuando terminaron la escalera, había paseos hechos. Todos los alumnos iban en fila, miraban las columnas y las formas que hacía el agua, al filtrarse por la roca caliza. Llegaron a un lugar de la cueva que tenía el techo mucho más alto, el camino se acababa y dejaba paso a una zona de piedra y tierra.
Todos los alumnos se pusieron en semicírculo, en el centro estaba Pedro y los demás guías, que comenzaron a hablar:
- Hola a todos, para los que no me conocéis, soy Pedro – el guía sonrió. – os encontráis en la parte más antigua de la cueva, la descubrieron los castellanos en la reconquista, creían que se trataba de un refugio romano de cuando invadieron España. Un pueblo cercano, tiene una historia acerca de este lugar….
- ¿¿es cierta?? – dijo un compañero de Adrian, Elena le regañó y riéndose todos los demás alumnos, otra guía prosiguió:
- Eso lo deberéis juzgar vosotros. Ésta en concreto, narra la aventura de una persona que llegó al pueblo – la guía, era rolliza y contaba la historia alargando las palabras, para dar misterio- ayudaba a la gente, la familia que le acogió le quería mucho, ayudaba en el trabajo, todos los días salía a pasear y una tarde, subió a la cima de la montaña. Cuando se sentó en las rocas para ver el atardecer, se le cayó un objeto que siempre llevaba consigo, cuando lo fue a coger, dicen que apareció directamente, aquí, donde nosotros nos encontramos ahora. Con ayuda del objeto consiguió dibujar estas figuras – Pedro sacó de su mochila una linterna y alumbrando a la pared les mostró las pintadas. Se distinguían bien las figuras, estaba todo bien colocado. Había personitas dibujadas, extraños dibujos. No se podían apreciar muy bien algunas imágenes.

En un lateral había un dibujo muy tenue y distorsionado de gran círculo con una cruz dentro. Pedro, ante tal asombro por parte de los alumnos, continuó la historia – Cuando terminó de dibujarlo, cogió el objeto y lo puso en un hueco, con el calor que desprendió a la piedra, se hizo más profundo, nadie más le volvió a ver, dicen que el objeto circular activó una ruta subterránea y escapó por ahí hacia otro lugar, o que tal vez el objeto le trasportó a otro sitio diferente – Todos los que escuchaban al guía, suspiraron, muchos esperaban una guerra sangrienta, otros querían saber si de verdad había ocurrido o simplemente era un montaje de la ciencia moderna. Elena, levantó la mano y la dejaron preguntar:
- ¿ Es la única cueva de este estilo?, quiero decir ¿hay cuevas que tengan los mismos símbolos?- Pedro la sonrió y dándole un tono de misterio dijo:
- Hay varias más. Algunas están situadas en Estados Unidos, Inglaterra o Francia. – La guía rolliza se apresuró a decir:
- También se tiene constancia de otras parecidas en Grecia, Egipto, China y los países nórdicos. Dado a la gran extensión, habrá otras que estén por descubrir – Elena les agradeció las respuestas
- Podéis venir a ver el hueco del objeto esférico, uno por uno y sin tocarlo – dijo Pedro. Algunos se pusieron en fila para verlo, sin embargo otros estaban deseando salir para comer.
La gente de la fila estaba algo ensimismada con la historia y la cantidad de cuevas similares. Le tocó ver el hueco a Adrian, en la pared había un pequeño agujero con forma circular totalmente pulido, consecuencia de que el objeto fuese redondo. El hueco estaba algo quemado, pero Adrian no se fijó en eso, sino en una pequeña marca casi imperceptible, pero que a él le resultaba un poco más oscura que el fondo, extrañamente, eran letras comunes, pero con la poca luz que había, lo más seguro que no hubiese nada más que unas insignificantes manchas.

Salieron de la gruta por las mismas escaleras que habían entrado, los alumnos se pusieron a comer a la sombra de los árboles, eran muy altos.
Pasaron la tarde jugando al fútbol, a las cartas, algunos saltando a la comba. Adrian estaba hablando con David, acerca de la historia, tenían la misma opinión pero la enfocaban de manera diferente:
- ¿Cómo es posible que haya tantas cuevas y no lo hayamos sabido antes? – dijo David, algo crispado por querer llevar la razón
- Es probable que sean verdaderas, pero pueden estar manipuladas, los arqueólogos o lingüistas, hubieran intentado deducir que dicen en todas las cuevas
- Los gobiernos se preocupan por el futuro, sin saber que sin el pasado no habría presente. Y con lógica, sin presente no hay futuro.
- Llevas razón – terminó diciendo Adrian- pero reconoce que es raro que no lo hayan investigado.
- Si, es muy inquietante todo esto. – Para cambiar de tema, David preguntó a su amigo
- ¿Qué vas a hacer estas vacaciones?
- Me quedaré en casa, mis padres no se que van a hacer, estaré ahí aburrido
- ¡Habérmelo dicho antes! te podías haber venido conmigo
- ¿A si?- dijo Adrian dubitativo
- Pues claro, lo único que mi madre ya ha reservado el vuelo. Me voy con mi prima a conocer Londres y Paris, tiene acceso a los museos y galerías especiales.
- ¡Qué pena! Ya será otro año, tengo ganas de conocer Europa, nunca he salido de España
- Puede que si hablo con mi prima aún te puedas venir, aunque no lo se
- Si lo quieres intentar, lo pasaríamos bien.
La tarde se empezaba a poner bochornosa, hacía bastante calor, los dos se fueron a ver como sus compañeros jugaban al fútbol, tras ver ganar al equipo por el que había apostado Adrian, se fueron a hablar con Sara, que ya estaba cansada de estar saltando a la comba. El resto del tiempo se les pasó volando.
Los guías y profesores se levantaron, mandaron recoger a los alumnos todo lo que hubieran ensuciado y al finalizar, comenzaron el descenso. Esta vez por una senda más fácil y en la mitad de tiempo de lo que habían subido. Bajaron hasta la explanada, donde el autocar les estaba esperando.
Se montaron en los mismos lugares y Elena, comenzó a contarles. Habiendo comprobado todos los profesores, que no faltaba nadie, el autocar arrancó.
Al llegar, irían al colegio a por las notas y después empezarían las vacaciones de verano.
En las conversaciones y en las mentes de todos estaban los planes de unas largas vacaciones, con muchas ideas, proyectos, pero siempre se pasaba el tiempo volando, sin uno enterarse y sin haber hecho las cosas que tenías planeadas.

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Davatar
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MensajeTema: Re: El Legado del Tiempo. I : El misterio del pergamino   Vie Jul 30, 2010 12:05 am

2. Un extraño encuentro

Estaba cansado de la excursión y había aprobado todo, se había despedido de David, dentro de tres días se iba a París y no le iba a volver a ver hasta septiembre. Pero lo que más le llamo la atención, fue la conversación que tuvo con Elena y su amigo. Sabía que esos ojos le ocultaban algo, pero siendo una profesora, no podía inmiscuirse en su vida. Solo le llegaba alguna de las frases que les había dicho ella: “No os arrepintáis nunca de ser como sois y no olvidéis en vuestra amistad, quiénes sois, dentro de poco, necesitaréis toda la fuerza posible.” Su amigo y él no le dieron importancia, sabían que el Bachillerato era difícil y quizá tendrían que reponer esfuerzo durante el verano.
Nada más llegar a casa, se duchó y estando relajado, se acostó. Su madre estaba en el salón del piso de abajo hablando con la vecina de enfrente.
Se durmió enseguida, para al día siguiente poder trasnochar, todo lo que quisiera. Desde que había cumplido 16 años su mente había empezado a cambiar, pensaba cosas raras y los pocos amigos que tenía le decían que no había cambiado, pero él lo notaba en su interior, una energía iba fluyendo. Su corazón se había hecho más sensible y percibía cosas, que antes, un chico normal no percibiría. Desde pequeño había sido apartado por sus compañeros, solo por el hecho de no interesarse por temas tan banales como los que solían hablar o por pararse a pensar el por qué de sus acciones y responder que no tenía que seguir a ningún líder, ni jugar a repetir lo que hace uno que se cree el jefe.
Su madre trabajaba por las mañanas y por la tarde se quedaba en casa limpiando o planchando, era estricta en el orden y la perfección. Su padre trabajaba todo el día, solo volvía a casa por la noche y apenas le veía. Para su padre, era su hijo, pero el lazo afectivo no era fuerte, solo se sostenía con los alfileres de la apariencia.
Una tarde, cuando volvía del parque, que estaba al final de la calle, vio que la vecina de enfrente le observaba desde su ventana, esa mujer era extraña, siempre se la veía con los rulos en la cabeza o paseando a ese sharpei, al que le colgaba tanto la piel , que incluso le llegaba a tapar los ojos. Brígida, así se llamaba la mujer, su madre a veces había ido a su casa a tomar café, pero nunca le había contado nada de su interior.
El jardín que había delante de la casa de Adrian, estaba verde, a pesar de que la sequía acechaba a la península cada verano. La hiedra se enredaba en las mayas de madera y en las paredes. Las escaleras del porche estaban entre dos columnas, que daban un aspecto mediterráneo y clásico a la casa. Su madre estaba de pie, tras el sofá verde del salón, viendo su programa preferido mientras planchaba y su padre todavía no había llegado.
- Hola hijo ¿Qué tal en la calle?- dijo con voz bajita y sin apartar la vista del televisor. Debajo de la ventana había una mesa de madera con grandes marcos de fotografía, era un adorno, puesto que comían en la cocina.
- Bien mamá, me voy a duchar, después me pondré con el ordenador – al no obtener respuesta, efectuó lo dicho. Las escaleras eran de madera y estaban al terminar el pasillo de la entrada. Subió al piso superior y tras la puerta de enfrente a su habitación estaba el baño.
La llave en la cerradura, anunciaba la llegada de su padre, bajó a la cocina y se preparó un tazón de cereales con chocolate, su padre estaba hablando del trabajo a su madre sin embargo con su entrada levantó la vista y continuó como si no hubiera pasado nada. Él se subió a la habitación, sus padres se quedaron cenando y después se tumbaron en el sofá a ver la tele.
Adrian estaba en su habitación, las paredes estaban llenas de póster de sus personajes favoritos. Estaba con el ordenador pensando en lo imprescindible que se había vuelto la tecnología para el ser humano. Estaba esperando a que le entrara sueño, pero el calor le mantenía despierto; últimamente las pesadillas no le dejaban dormir.
Las vacaciones de verano habían empezado y le gustaría salir al campo; le encantaba la naturaleza y eso en las grandes ciudades, era difícil de encontrar.
Estaba hablando con David, por el Messenger y la Web cam y se reía de su trajín con las maletas; una extraña sensación de calor se apoderó de su mente, se levantó de la silla de escritorio, apagó el monitor y andando con cautela, bajó a la cocina, donde sació su sed. Se paró en el pasillo, en el cual un gran espejo le devolvía el reflejo. Su pelo estaba igual que siempre en la estación estival, con grandes reflejos rubios. Sus ojos algo enrojecidos por el sueño, eran azul verdoso como el mar revuelto.
Escuchó algo por el salón y se asomó, sus padres ya se habían subido a acostar. Algunas plantas caían sobre el mural de madera, pero no encontraba la causa del ruido. Subió las escaleras de parquet oscuro y se agarró en la barandilla de color claro.
La luz que provenía de detrás de su puerta, le extrañó muchísimo. Un sentimiento nació en su interior, una gran pesadumbre, sus piernas no se quedaron quietas, siguieron camino del dormitorio muy lentamente. A cada paso que daba, más cerca del misterio se encontraba, aunque provendría de la pantalla del ordenador, su mente denegaba esa idea, la había apagado. David seguía esperando a que su amigo volviera, no sabía que estaba pasando, pero la Web cam le estaba enviando, pequeños flashes. Adrian tenía el pulso alterado, la adrenalina le corría por la sangre y solo el ruido de su respiración cortaba el silencio. Cuando iba a abrir la puerta de su habitación, iba tan nervioso que no calculó bien y se chocó contra el aparador del pasillo, entró rápido al dormitorio, para no despertar a sus padres, nada más entrar, estornudó y a causa de eso no pudo ver cual era el origen de aquella luz.
Al volver en sí, después del estornudo, se asustó porque estaba tumbado en un suelo cubierto de hierba.

Se levantó y vio que no estaba en su habitación, sino en un lugar verde. El olor a tierra mojada le reconfortó, pero a su vez le asustó mucho, el cielo transmitía una ligera tristeza que aparentaba con una pequeña, gran oscuridad.
Los árboles tenían grandes troncos y la entrada al bosque se prestaba amistosa...
El camino era muy salvaje, grandes ramas y enormes zarzas crecían por aquellos senderos. Su cabeza estaba en estado de shock, debía de estar soñando.
Había frambuesas silvestres, tenía hambre y decidió comerlas, el vacío que sentía le desapareció de inmediato.
Cuando notó que el día estaba acabando, un fuerte dolor de estómago le sacudió, provenía de las entrañas, continuó andando, pero los pinchazos y los fuertes dolores en el abdomen, hicieron que se desmayara en un pequeño claro que había en aquel frondoso y extraño bosque.
La noche se cernió sobre la arboleda y el claro comenzó a iluminarse, miles de luciérnagas cubrían el suelo en el que se había desmayado. De los árboles venían, pequeños chillidos que llenaban el lugar. Una luz blanca, procedente del aura de un ser extraordinario, empezó a surcar el aire calmado de aquella noche. La luz llegó hasta el cuerpo tirado del joven, el ser poseía alas similares a las de las libélulas, pero mucho más grandes.
La piel de aquella criatura tenía un tono más claro al de las personas. Sus mofletes estaban encendidos y el pelo rubio recogido con tallos de hojas le caía en tirabuzones como rayos de sol por la espalda. Sus ojos eran verdes como la copa de los árboles y su sonrisa blanca como la nieve.
El ser tenía el tamaño de un humano y con solo levantar el brazo, todos los sonidos del bosque cesaron. Su aura brillante, junto con las luciérnagas y la luz de la luna, daban un aspecto ensoñador al claro.
Con una simple palabra, ella y el joven desaparecieron del bosque, para aparecer en una habitación.
La criatura llamó a un médico y rápido la puerta de la estancia se abrió, era un ser de la misma raza que la criatura, pero en proporciones mucho menores. El color de la piel era igual, los ojos azules y el pelo le caía rubio y liso, sobre los hombros.
- ¿Me ha mandado llamar señora?- dijo el hada con mucha gentileza
- Si, Jäesmine, quiero que cuides del muchacho.
- Pero señora, es…. – la reina la miró impactante
- ¡Chhssss!, este no es lugar seguro para hablar, nadie en el mundo, debe saber que ha logrado atravesar la barrera. Ten precaución. – La reina desapareció y dejó allí a la pequeña criatura al cuidado de Adrian.

- Buenas noches Limëy – le dijo el hada masculina, que estaba esperándola al lado del trono.
- Buenas noches Sylvain, te he reunido, para decirte que algo inexplicable ha sucedido.
- ¿qué queréis decir con eso? – preguntó el hada
- Se debe evitar que Thirenae entera, se de cuenta de lo que acaba de acontecer – Sylvain la miró con una ceja levantada.
- Lo siento majestad, pero no sé lo que acaba de ocurrir.- Limëy, miró alrededor y observando cada esquina, cada columna de la sala del trono e incluso detrás de la cortina de terciopelo verde, que lleva a las escaleras de la torre, empezó a contarle.
- He recibido la noticia, de que un humano había llegado al claro y se había desmayado. He ido a por él y le traje hasta los aposentos… de….- Sylvain, carraspeó y la interrumpió.
- Majestad, podría ir a verle, os informaría de todo. – Limëy sabía que su consejero había sido también el de su padre, había estudiado artes mágicas y había llegado a adiestrar a humanos dentro de la magia, cuando todavía estaban en pie las escuelas. Pero jamás imaginó que llegaría el día de volver a ver a otro humano del otro lado.
Los únicos humanos que quedaban en esa tierra, eran los servidores de Hördínaton, que con su alma había maldecido a todo Thirenae. El equilibrio ya no existía, nada en el mundo era lógico, las criaturas se mataban unas a otras, cada vez se iban extinguiendo más pueblos y con el paso de los siglos, nadie podía frenar la ira del mal, cada vez quería más poder, la mayor parte de los magos, habían perdido sus facultades mágicas, de no poder usarlas, se habían convertido en simples almas deprimidas con cuerpo humano, eran los únicos de Thirenae que morían sin ser un acto del mal, porque al no haber magia en ellos, su organismo, a causa de la inercia genética, pasaba el tiempo, aunque en Thirenae no existía.
- Antes de ir a verle, me gustaría que me contaras lo que le preocupa, Limëy, no debéis agobiaros. ¿qué os ocurre?- la Reina le miró, sus ojos verdes se empezaron a encharcar y las lágrimas comenzaron a descender por sus blancas mejillas.
- Tengo miedo. Temo por La Tierra, por todo lo que pueda suceder, el humano está soñando como todos los que nos visitan, pero si se ha aparecido físicamente y lo recuerda, en vez de quedarse en la sala del sueño, es que le han trasladado y aparecerá de verdad.
- Esté tranquila majestad, tranquila, que sabrá llevarlo como en los sucesos anteriores.
- Estás muy equivocado Sylvain, mi cabeza ya está agotada y siento que mi poder se va , pero no sé donde.- Sylvain la miraba impactante
- Poco a poco voy perdiendo fuerzas, algo detrás de la zona prohibida, me está robando mis poderes, necesito ayuda o si no, veo que mi reinado está llegando a su fin.
- No diga eso majestad, lleva más de 5 siglos gobernando y espero que sean muchos más.
- Llevo tanto tiempo por la maldición de ese loco, nos ha metido en la desgracia y las penas que está haciendo pasar a la gente, lo va a pagar muy caro
- Le daremos su merecido majestad, los refuerzos si se hacen rogar es que serán poderosos y juntos acabaremos con ello.
- Gracias por tu honra Sylvain. Tengo que consultar al consejo y además llevo una temporada muy larga que no tengo premoniciones. – El consejero, de piel algo más oscura y cabellos rubios, aparentaba los sesenta años de la raza humana, la miró con sus ojos amarillos y la reina se tranquilizó al ver aquella paz en ellos.
- Gracias Sylvain, por no fallarme nunca
- siempre le seré fiel, su majestad.
La reina apareció en la habitación de Adrian, pero esta vez con Sylvain, observaron que el humano estaba despierto y tenía a Jäesmine agarrada por los brazos, estaba hablándola y preguntándola cuando se iba a acabar ese sueño.
Limëy, se acercó y miró a Sylvain, éste se explicó:
- Bienvenido al reino de las hadas, estás en Thirenae, la tierra de los sueños, para los de tu mundo. Soy Sylvain, consejero de la corte y sospecho que has sufrido una intoxicación, al ingerir frutos de plantas mágicas salvajes.
- ¿Territorio de las hadas? ¿Sylvain?... me estoy volviendo loco.- decía Adrian asustándose.
- ¿Cómo has entrado aquí?, ¿Quien te envía?- le cortó el consejero.
- ¿Cómo que estoy en Thirenae? ¿por qué estoy hablando con hadas? ¿esto existe de verdad? ¿es un sueño? ¿las hadas no son más pequeñas?- Jäesmine soltó una carcajada que se oyó como un chillido agudo.
- Las hadas somos de distintas proporciones, pero mayoritariamente somos muy pequeñas. Sin embargo, la familia real, junto con el consejo y sus sirvientes, somos más grandes dado a nuestras raíces élficas.- explicó Limëy
- Parece ser que gente de tu mundo, están aliados con Hördínaton y éste quiere reunir fuerza suficiente, para agrupar personas y destruir los mundos. – dijo en esta ocasión Sylvain
- ¿mundos? Si solo hay uno
- Si, hay uno, pero dividido en tres. El humano, el mágico y el de los muertos, que está dividido en dos – Adrian miraba todo extrañado.
- ¿por qué habláis mi idioma? – las hadas se miraron, Limëy se sentó en el regazo de la cama y acariciándole la mejilla le dijo:
- Estás soñando y las barreras traducen nuestra lengua, pero si algún día entrara alguien en realidad, no lograría entenderse con nadie.
- ¿Tengo que encontrar a esas personas? – Sylvain se explicó:
- No solo encontrarlas, sino descubrir las armas que les puedan servir, para concluir sus hazañas.
- ¿Cómo lo voy a hacer?- La reina le sonrió y con un dedo le apuntó, le cambió totalmente las vestimentas.
- Algo o alguien te ha metido en este lío y ahora no podrás salir del embrollo. Soy Limëy, la Reina de las Hadas, cuando consigas encontrar a la persona que te ha enviado a esa otra época y que sabe crear un portal, ven a visitarme, toma intensa precaución.
- ¿Cómo que otra época? ¿Cómo voy a saber quién es? ¿dónde está?
- Cuando una mente atraviesa tanto las barreras del mundo es porque ha sido trasladado en el espacio y en el tiempo, sin conciencia de ello. En cada época de tu mundo hay personas que saben abrir el portal, y más desde que el Majësh les envía, el servidor de Hördínaton estará cerca de donde estás, quizá no sepas quien puede abrir el portal, pero el servidor, debe tener un lugar por el que ha entrado y por allí debe salir.
- ¿Entonces estoy durmiendo y además en otra época de mi mundo?
- Exacto, alguien te envió allí, haré que te despiertes- dijo Limëy

Adrian se miró en un espejo que había en la habitación, pero no le devolvió el reflejo. Jäesmine, con su cuerpo de niña pequeña, se despidió de Adrian.
Limëy le apuntó con un dedo y susurrando, se abrió un remolino de colores que lo confundió mucho más. Su mente daba vueltas, lo último que recordaba era como cayó al suelo, profundamente dormido, pensando en ese extraño encuentro que había tenido dentro de sus sueños.

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MensajeTema: Re: El Legado del Tiempo. I : El misterio del pergamino   Vie Jul 30, 2010 12:05 am

3. El Plan Oscuro
Sentado en un trono de piedra en mitad de un círculo de grandes llamaradas negras y azules, estaba sumido en la oscuridad el ser que era causante de todo el desajuste en el equilibrio de los mundos, su alma era negra como el más oscuro de los infiernos y su mente era rápida como una víbora. A sus pies tenía a su más fiel servidor desde su juventud.
- Ya está confirmado, el chico ha viajado a mi época.
- ¿Lo has logrado?… ¡ya era hora!- dijo en tono despectivo
- Mi señor, ¿deseáis algo más? – La oscuridad de la caverna tapaba las facciones del ser, no se le apreciaba bien.
- Si….me interesan los vasallos de tu época, tengo planes para ellos.
- ¿Para qué los queréis?, ellos no os han hecho nada
- ¿Desde cuando criticas mis órdenes?
- Es que…. no lo veo necesario inmiscuirlos en nuestros planes
- Me sirve de mucho tu ayuda…, pero no mezcles términos, tú solo eres un servidor y no son tuyos mis planes, no sospechas ni la mitad de lo que tengo en la cabeza.
- ¿Y si… no cumpliera la misión? – preguntó desafiante, Murmurando unas palabras de una larga espada surgió un rayo de color rojo que sacudió el cuerpo del siervo, su mente no controlaba su cuerpo, éste recibía órdenes de otro cerebro.
- Por qué me obligáis, esta maldición me ha obligado ha perder muchas cosas en mi vida, por qué la usáis contra mí – el señor le observaba desde la sombra.
- De no haberlo hecho, crees que habrías conseguido todo lo que tienes, no vales nada, me debes todo lo que tienes y ahora me vas a obedecer, claro, si deseas…tener algo más de poder.- dijo el ser arrastrando las palabras.
- si, señor lo que vos mandéis –dijo el siervo cayendo bajo el dominio de la maldición.
- Debes traerlos todos a Thirenae, el chico no debe saber nada, para que al pillarle de improvisto, le adiestre. – el siervo no contestaba, se quedó mirando el suelo y solo se oía el crepitar de las oscuras llamas.
- ¿Hay algo que deba saber Zaethion? ¿Has fallado en algo?- el siervo conservaba la postura, pero se veía como debajo de la capa, todo su cuerpo temblaba.
- Es…que… es muy extraño
- Cuéntamelo…todo- dijo acariciando la espada
-… Su alma está ligada a las barreras del mundo y antes de viajar se ha infiltrado en Thirenae
-¿Por qué?- gritaba enfurecido- ¡Por qué siempre tienes que fallar! ¡Eres un inepto! ¡Tienes el cerebro de gnomo racundo!
- Señor, por favor…no me hagáis daño, es su alma, no fui yo, no se preocupe solo habló con…- el siervo paró la conversación, había vuelto a meter la pata. El señor se puso de pie y las llamas le iluminaron la cara, su piel era blanca, algunas zonas las tenía engangrenadas, sus ojos eran oscuros, aunque quedaban destellos que mostraban el esmeralda que habían lucido en sus mejores tiempos. Su pelo lucía negro y estaba bastante largo, una gran capa ocultaba sus vestimentas. Bajó las pequeñas escaleras hasta la pasarela que había y le pegó una patada al siervo.
-¿con quién ha hablado?
- No me pegue señor, solo soñó con Limëy y creo que le informó sobre lo que es Thirenae, pero no me pegue más , por favor- el amo le pegó varias patadas más, después paró y con la espada le apuntó y le echó una maldición tan fuerte que sus huesos crujían y sus tejidos se retorcían del dolor.
- No me vuelvas a fallar, tráeme al chico y no tardes mucho, tráelo rápido.
-Si, señor, no se enfade conmigo.
- Dentro de unas semanas, pasaré por la habitación y te dejaré unos objetos trasportadores, así me informaré de cómo llevas la misión y como la lleves mal, te mato allí mismo.
- Vale señor, disculpe señor, no volverá a ocurrir
- No me implores tanto y vete ya, el chico debe estar perdido y sabes que no puede pasarle nada.
Cuando el siervo se marchó, el señor volvió a subir a su trono de piedra, allí se quedó pensando en como atar cabos sin perder nada que le interesase. Si Limëy había hablado con el chico, quizá le hubiera dicho de su existencia y le había alistado a su bando, en la batalla anterior había faltado muy poco para que la luz se hiciera con el poder, pero sus alianzas con las criaturas malditas le habían salvado. La disminución de la magia y de la esperanza en el mundo hacía que aumentara su poder y su autoridad, por ello, debía acabar con toda para que no quedara ni un solo ser sin gobernar, para así alcanzar el poder sublime y modificar los mundos a su antojo. En las barreras ya había colocado rocas de las grutas gnómicas, que estaban absorbiendo el poder de los mundos, para debilitar a los seres y provocar que en un futuro hubiera una gran batalla, en la que esperaba resultar vencedor, para ser el Dios inmortal que venció en la última batalla.

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MensajeTema: Re: El Legado del Tiempo. I : El misterio del pergamino   Vie Jul 30, 2010 12:07 am



Espero que os hayan gustado los capítulos!!! podéis ver el video en youtube buscando
El legado del tiempo y os saldrá que se llama trailerbook: El Legado del Tiempo
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MensajeTema: Re: El Legado del Tiempo. I : El misterio del pergamino   Sáb Sep 25, 2010 11:57 am

¡¡HOLA A TODOS!!

El acto de Presentación de la novela, fue el pasado jueves 23 de Septiembre y fue todo un éxito, la novela se puede conseguir ya a través de internet en www.edicionesatlantis.com o bien a partir de la semana que viene u octubre se puede encargar en cualquier librería, o conseguir en la Casa del Libro.

los datos son:

Título: El Legado del Tiempo. I. El Misterio del pergamino

Editorial: Ediciones Atlantis

ISBN: 978-84-92952-64-9

Nº de páginas: 332

Precio: 20 €


Un abrazo a todos y espero que disfrutéis con la lectura.
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MensajeTema: Re: El Legado del Tiempo. I : El misterio del pergamino   Dom Sep 26, 2010 10:49 am

publi hecha en el blog! =)

http://literaturayouthfantasy.blogspot.com/

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MensajeTema: Re: El Legado del Tiempo. I : El misterio del pergamino   Dom Sep 26, 2010 11:56 am

Muchísimas Gracias Arantxa!!!!!!!! No se como agradecertelo!!!! espero que les guste a los lectores!!!!
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MensajeTema: Re: El Legado del Tiempo. I : El misterio del pergamino   Miér Oct 27, 2010 7:16 pm

¡¡¡2º EDICIÓN YA A LA VENTA!!! ¡¡¡NO OS QUEDÉIS SIN ÉL!!!

Me gustaría hacer corta y pega de alguna reseña o comentario acerca de mi libro, pero aparezco en muchos blog, pero nadie se mete a opinar acerca de él, MUCHAS GRACIAS A TODOS LOS QUE LO HABÉIS COMPRADO

Espero que disfrutéis de la lectura, todos aquellos que lo adquiráis y aquí estoy para todas las criticas o preguntas que tengáis ¡¡Un abrazo!!

PODEIS PEDIRLO EN : LA CASA DEL LIBRO, EL CORTE INGLÉS Y EN CUALQUIER PAPELERIA DE TODA ESPAÑA.

Titulo: El Legado del Tiempo.I. El misterio del Pergamino

Autor: David Atienza Arenas

Editorial: Ediciones Atlantis.

Precio: 20 €

¡Un abrazo y gracias!
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MensajeTema: Re: El Legado del Tiempo. I : El misterio del pergamino   Sáb Dic 04, 2010 3:16 pm

Iba a decir... Esta es la presentación que se tiene que dar a un libro para llamar la atención.

Cuando he leído que Aranxta te a echado un cable, me he quedado igual...XD

Felicidades por tu gran presentación, y muchísimas felicidades por tu segunda edición.

Mucha suerte y que haya una tercera, una cuarta y una infinidad de ediciones...^^

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MensajeTema: Re: El Legado del Tiempo. I : El misterio del pergamino   

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El Legado del Tiempo. I : El misterio del pergamino
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