*-Literatura Youth Fantasy-*

Foro destinado a los lectores de nuestro blog de literatura juvenil donde debatiremos sobre nuestro género favorito, y compartiremos opiniones de los libros que más nos gustan.
 
ÍndiceÍndice  PortalPortal  CalendarioCalendario  FAQFAQ  BuscarBuscar  Grupos de UsuariosGrupos de Usuarios  BlogBlog  RegistrarseRegistrarse  Conectarse  
Blog dedicado a la campaña por los nuevos autores http://descubriendonuevosautores.blogspot.com/

Comparte | 
 

 Vínculos I. El mundo del espejo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo 
AutorMensaje
Asile
Moderador
avatar

Cantidad de envíos : 77
Edad : 25
Puntos : 91
Fecha de inscripción : 30/05/2010

MensajeTema: Vínculos I. El mundo del espejo   Miér Jul 13, 2011 10:35 am

¡Hola!

Vengo a presentaros mi "nuevo" proyecto. Digo nuevo porque ya llevo un par de meses publicando y aún no me había acordado de decirlo por aquí.

Lo estoy publicando semanalmente (todos los domingos). Como los capítulos que suelo escribir son muy largos, cada domingo presento una parte de cada uno, para no saturar mi blog personal (en el que publico más a parte de esta historia).

Os traigo la sinopsis y el prólogo. Si queréis leer más, hay publicado en mi blog hasta la 2ª parte del 3er capítulo.

Citación :
Arianne, una joven entregada a sus estudios militares, sueña con el momento en el que pueda entrar en la milicia de la ciudad tal y como hicieron sus padres, unos de los mejores magos guerreros del ejército del bando urbano. Pero tiene un impedimento: no tiene absolutamente nada de magia.
Por eso estudia una de las pocas carreras para los sin magia que hay en el complejo universitario bélico. Pero un día, de pronto, un mensaje escrito al revés aparece poco a poco en una hoja de sus apuntes. Leído al trasluz dice: "¿Hola?".
Más tarde, su misterioso comunicador, que dice llamarse Xavier, le confiesa no ser de su mundo. ¿Quién es realmente y cuál es su proposito? ¿Será una broma de sus compañeros o será, como intuye, algo mucho más grande de lo que ella cree?

Prólogo

El vagón blindado traqueteaba a su paso por la vía. Sinuosas siluetas se veían desde dentro a través de los cristales tintados. Incluso a medida que iba llegando el ocaso, los potentes focos de luz que iluminaban el cielo desde el suelo hacían que las siluetas de las torretas de vigilancia llegaran al interior del tren.

Dos hombres aguardaban a cada lado del interior de uno de los vagones. Llevaban cada uno una escopeta e iban vestidos con un uniforme militar negro. Ambos miraban de reojo a la única persona que aún quedaba dentro del habitáculo. Por lo poco que se adivinaba de su figura, debido a que estaba bien abrigada con una bufanda y un gorro, se veía que era una mujer. Una vez terminaba el gorro se veían largos mechones de pelo rojos que caían como una cascada por la espalda.

Un militar miró fijamente a la mujer al tiempo que se revolvía incómodo.

- Señora… -comenzó a decir.

- Señorita, si no le importa –apuntilló ella. Tenía la voz muy joven. Ambos militares pensaron que no tendría mucho más del cuarto de siglo.

- Señorita –rectificó a regañadientes el que había hablado-, es demasiado tarde para andar por la ciudad y…

Ella pareció reír bajo la bufanda que le tapaba casi por completo la cara.

- Casi ni acaba de anochecer.

- Precisamente, cuanto más anochezca peor podrá la milicia protegerla, debería saberlo, hemos informado bien a todos los habitantes desde siempre, no es prudente salir tan tarde.

- Oh –ella miró al guardia-, eso no lo sabía. Digamos que he estado fuera por un tiempo. No sabía que esto iba a estar tan mal…

- Pues debe de haber estado mucho tiempo fuera, porque ni siquiera yo recuerdo el momento en el que todo esto comenzó. Las búsquedas, inspecciones, los levantamientos…

Un repentino frenazo puso a todos en alerta durante unos segundos. Los militares levantaron las armas, atentos por si se veía algo a través de los cristales tintados. Pero no hubo movimiento alguno y la máquina reanudó su marcha. La sensación de alivio llenó el vagón.

Pasaron más de cinco minutos hasta que el guardia que estaba de espaldas a la mujer volvió a hablar con ella.

- Perdone, señorita, pero no termino de comprender… Hoy no ha llegado ningún tren desde las capitales exteriores al área metropolitana asegurada y que aún siguen comunicadas y en funcionamiento, ¿de dónde viene usted entonces?

Ella se giró y chascó la lengua, molesta. Estaba claro que tanto interrogatorio la estaba hartando.

- Del campo.

Los hombres abrieron los ojos de par en par.

- ¿Del campo? –inquirieron casi al mismo tiempo.

- Eso mismo he dicho. Del campo.

- Es imposible –dijo el primer guardia.

- ¿Por qué lo dice? –quiso saber.

- Porque es evidente –respondió a su vez el segundo. Al ver que la mujer lo miraba de hito en hito se apresuró a añadir más-. Nadie puede vivir en el campo, a no ser que sea de su bando. Esos malditos magos artilleros los han plagado de minas al completo. Diez metros cerca de una y se activan todas. Encima ni siquiera conocemos las cargas que tienen…

- Interesante –murmuró ella pensativa. Los dos guardias no la oyeron.

Fijó la mirada en un bulto que llevaba entre los brazos cubierto con mantas, carraspeó y volvió a dirigir su mirada a los hombres.

- Es evidente que aún quedan zonas seguras para nosotros. Yo al menos no he tenido ningún problema al venir.

- Puede ser –accedió finalmente uno de ellos, relajando la postura-. Lo que está claro es que, de ser así, su familia debe ser muy poderosa en cuanto a magia.

- De eso no les quepa duda –dijo apretando contra sí el bulto que tenía entre los brazos.

El silencio se hizo de nuevo en el vagón mientras la máquina avanzaba entre empalizadas y muros de escombros. Serpenteaba por las calles de la ciudad desierta. Se iban acercando poco a poco al final de la vía, que estaba al lado de un edificio ennegrecido por el impacto de misiles y bombas.

- Nos vamos acercando al hospital –dijo el guardia que estaba detrás de la mujer.

Ella asintió en silencio y volvió a fijar la mirada en el amasijo de mantas que llevaba en brazos.

- Señorita, ¿por qué va usted al hospital? Sin duda parece estar bien de salud.

Quizás era demasiado suponer, pero igualmente ella miró al hombre y le hizo un gesto, señalándole lo que tenía en brazos.

- Por ella.

- ¿Por su bebé? –ella asintió-. ¿Está enferma?

- No, nada que ver. Apenas acaba de nacer, de hecho.

- Enhorabuena.

- Gracias –aunque no parecía muy feliz, incluso había un toque de hastío en su voz. Tardó en responder, pensando, sin duda, en qué iba a responder a los hombres que tanto interés tenían en su situación-. Mi hermana fue ingresada hace poco por heridas en un ataque entre los dos frentes y quisiera enseñarle a su sobrina.

- Oh, entiendo.

Para el alivio de la mujer, los últimos minutos de trayecto fueron en un completo silencio, únicamente roto por el sonido del tren y de explosiones lejanas. Parecía que los enfrentamientos volvían a tener lugar.

Un leve chirrido les avisó de que la máquina ya estaba parando. En pocos segundos estarían ya dentro del hospital.

Ella se levantó con cuidado y se acercó a una de las puertas de salida, cuyo guardia no se movió hasta que el tren paró por completo. Anduvo a lo largo de los siguientes vagones hasta que encontró la salida.

Precedida y cubierta por los soldados a su alrededor, se internó en la oscuridad, guiada por los hombres hacia la puerta blindada de un edificio alto. Por lo poco que pudo ver antes de entrar en el cobijo del porche, la fachada estaba cubierta de marcas de explosiones y misiles, aunque no estaba dañada su estructura. Era una zona segura.

En cuanto estuvieron a un metro de la puerta, ésta se abrió, iluminándolos durante un segundo, el tiempo necesario para que su posición quedara descubierta y el enemigo pudiera disparar los soldados.

Las puertas encerraron justo cuando ella y los guardias que habían estado delante y a su lado entraron en el edificio. Los que quedaban en la zona de la retaguardia de la formación, murieron acribillados por la munición de las ametralladoras.

La mujer se encontró de repente en el vestíbulo de un hospital que estaba lleno de militares y, anormalmente, no vio ningún médico ni enfermera. Aparte de ellos estaba desierto.

- Ya hemos perdido dos más –dijo el hombre que parecía de mayor rango-. Cómo espero que algún día esa maldita mujer se trague todas las balas que se merece la muy perra –la ira casi no le dejaba pronunciar-. Maldito el momento en el que nos dividimos en dos bandos para buscar a la primera. Ahora no hacemos más que pelear entre nosotros para ser los únicos que nos cubramos de gloria… -negó con la cabeza y miró a la joven-. Ya puede marcharse, señorita. Este hospital es tanto o más seguro que cualquier refugio o casa que esté en alguna de las zonas residenciales fuera de peligro. Pero recuerde que no podrá volver a la ciudad segura hasta que amanezca, así que no salga hasta entonces –ella asintió lentamente-. Muy bien entonces. Que tenga buenas noches.

La mujer se alejó, internándose en el vacío hospital, lleno de un solemne silencio que de vez en cuando era interrumpido por las rápidas carreras de médicos y enfermeras entre las distintas áreas. Se había sorprendido de que no hubiera nadie en la recepción, así que algo insegura, abrazó con fuerza al bebé y siguió los carteles que la llevaban a donde ella quería.

Anduvo hacia los ascensores, pero todos estaban ocupados, por lo que buscó las escaleras que le permitieran llegar hasta la quinta planta.

Una vez cerró la puerta tras de sí comenzó a subir los empinados peldaños, el bebé se retorció incómodo y empezó a llorar. Ella intentó acunarlo, meciéndolo entre sus brazos, pero el llanto no paró, aunque sí descendió su fuerza y volumen. Pareció aliviada por ello.

- Yo… -comenzó a decir mirando al frente.

Primera planta.

- …sé que cuando llegue el momento tú no comprenderás qué es lo que nos hace tan especiales. Sé que vivirás sin pensar, ni tan siquiera cerca de intuir, cuál es el fuerte vínculo que nos unía, y que, aunque tú ya no estás unida a mí, yo sigo sintiendo tan fuerte como antes –se rozó con un dedo la parte baja del cuello, a través de la tela del abrigo.

Segunda planta.

- Pero, cuando llegue el día de reencontrarnos, el día en el que esta separación nuestra se rompa, yo te contaré todo, y te prometo que no dejaré que te vayas de mi lado sin que sepas todo lo que he sentido, siento y siempre sentiré hacia ti por mucho que la conexión desaparezca.

Cuarta planta.

- Debo y siempre tendré que ser yo, y sólo yo, quien ponga fin a esto. Yo te buscaré y te prometo que haré lo posible por retomar nuestra antigua conexión y así poder terminar con las mentiras y con todo este sufrimiento.

Quinta planta. Abrió la puerta y se encontró ante una señal. Se dirigió la derecha, hacia la sala de neonatología, que era donde estaban todos los niños recién nacidos.

- Y, aunque todo este tiempo sin poder terminar lo que empecé antes de que tú nacieras va a ser muy duro, debo hacerlo porque tengo que ser yo quien termine con todo. Es algo que necesito hacer. Lo sabes perfectamente.

Llegó al lado de una sala cuyas paredes eran completamente de cristal. La puerta, que estaba con llave, se abrió, empujada por una fuerza invisible. La joven entró y dejó al bebé en la primera cuna que encontró. Le puso una pulsera rosa en una de sus pequeñas muñecas y posó sus brazos en un lateral del mueble. Un nombre se escribió poco a poco en la pequeña pulserita.

- Algún día tendrás la capacidad de entender todo, y créeme que yo estaré aquí en ese mismo momento, porque es lo que quiero hacer. Pero de momento, todo va a ser mejor así. Yo no podría cuidarte siempre. Si te llevara a mi casa y sólo habitaras allí, ellos estarían mucho más cerca de encontrarte. Aunque quizás haya alguna manera de asegurarme… -respiró profundamente y se incorporó-. Hasta dentro de mucho tiempo, Enora.

Dicho esto, cerró los ojos y relajó su respiración. Un vacío de luz apareció a la altura de su estómago y fue tragándola poco a poco, hasta que no hubo rastro alguno de la mujer.

El bebé se revolvió en la cuna lentamente. Se había empezado a dormir.

_______________________________________________________________________________

Lo dicho, si queréis leer más, se encuentra en http://avp-avuelapluma.blogspot.com (hay una lista de enlaces en la columna izquierda)

Espero que os paséis. Cualquier crítica es bien recibida, lo ensño para aprender ^^

¡Os espero!

_________________
A Vuelapluma- Escritos con corazón
Vive la historia de Arianne y sus Vínculos, algo más que una simple palabra, mucho más que una unión...
Además, lee otros escritos de mi puño y letra, reseñas de películas, libros, manga y anime.
Te espero en A Vuelapluma
Volver arriba Ir abajo
nixiano
Humano
Humano
avatar

Masculino
Cantidad de envíos : 14
Edad : 48
Localización : Chilito
Puntos : 23
Fecha de inscripción : 01/07/2011

MensajeTema: Re: Vínculos I. El mundo del espejo   Mar Jul 19, 2011 7:33 pm

Hola.

Leí los tres capítulos publicados hasta ahora. Los dos primeros bien, me ha gustado mucho el hecho que la guerra se presenta como algo habitual y, al parecer, a nadie le importa ya el motivo de ella. En el tercero se menciona el motivo, sin muchas explicaciones, supongo porque más adelante cobrará mayor importancia. La prota excelente, se deja querer. La historia va cobrando ritmo en forma progresiva, y has quedado en un punto de suspenso.

Un aspecto que me ha intrigado es que en la simulación Arianne toma el asunto de matar con un poco de ligereza, supongo que es porque se trata de una simulación.

Me está gustando mucho, espero el siguiente capítulo (o tercio de capítulo).

Un abrazo.
Volver arriba Ir abajo
http://lucasenelplanetadenieve.blogspot.com/
Asile
Moderador
avatar

Cantidad de envíos : 77
Edad : 25
Puntos : 91
Fecha de inscripción : 30/05/2010

MensajeTema: Re: Vínculos I. El mundo del espejo   Mar Jul 19, 2011 8:58 pm

Hola.

Me alegro de que te hayas tomado la molestia (o no tan molestia) de pasarte a leer.

En lo que comentas de la guerra, sí, se irá explicando mejor más en adelante, pero a leves rasgos. Es un tema bastante importante el de la guerra de la ciudad con los rurales, pero prácticamente hasta el final de la primera parte de esta historia no se sabrá del todo por qué ocurre (es algo de lo que ni ellos mismos parecen recordar..)

Y en lo de Arianne, claro aunque ella piensa que está completamente concienciada en lo que quiere llegar a ser (militar), puede que en el momento de la verdad le cueste más servir a la ciudad o incluso a ella misma... Do momento ella está completamente segura de que podrá ser una gran militar como sus padres... Aunque eso habrá que verlo jeje

Muchas gracias por comentar, ya sabes, el domingo hay más seguro ^^

Un saludo Smile

_________________
A Vuelapluma- Escritos con corazón
Vive la historia de Arianne y sus Vínculos, algo más que una simple palabra, mucho más que una unión...
Además, lee otros escritos de mi puño y letra, reseñas de películas, libros, manga y anime.
Te espero en A Vuelapluma
Volver arriba Ir abajo
Contenido patrocinado




MensajeTema: Re: Vínculos I. El mundo del espejo   

Volver arriba Ir abajo
 
Vínculos I. El mundo del espejo
Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba 
Página 1 de 1.
 Temas similares
-
» XY037 - ¡La Cueva Reflejos! ¿¡El Ash del mundo del espejo y Ash!?
» Mejor subwoofer del mundo mundial
» recien llegado a este mundo
» Mejores altavoces del mundo mundial
» imajen fisica del mundo

Permisos de este foro:No puedes responder a temas en este foro.
*-Literatura Youth Fantasy-* :: LITERATURA JUVENIL FANTÁSTICA :: Manuscritos L.Y.F-
Cambiar a: